Por Sonia Garza González*
Cada 8 de marzo se conmemora el Día Internacional de la Mujer, una fecha que promueve un poderoso recordatorio de las luchas históricas y los desafíos persistentes que enfrentan las mujeres a nivel global. En este 2026, mientras nos acercamos a la Agenda 2030, es imperativo realizar un análisis crítico y profundo sobre los avances, o la falta de ellos, en la consecución del Objetivo 5: Igualdad de Género. La realidad es contundente: a tan solo cuatro años de la fecha límite, la meta de erradicar la desigualdad sustantiva parece inalcanzable si no se implementan transformaciones radicales y urgentes.
La Agenda 2030, con sus ambiciosos 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible, reconoció la igualdad de género como un pilar fundamental para el progreso humano. No obstante, el rezago en este aspecto es alarmante, evidenciando una desconexión entre las aspiraciones globales y la implementación efectiva en el terreno.
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