Por Abril Rodríguez Esparza*

​​De acuerdo con el INEGI, 90% de las empresas en el país son de índole familiar. Entendemos por empresas familiares aquellas organizaciones en las que una o varias familias son accionistas y, comúnmente, se encargan de la gestión del negocio, siendo uno de los objetivos asegurar la trascendencia de la empresa en manos de las siguientes generaciones.

En un país en el que predomina la informalidad, la cual se acentúa en las mujeres debido a las brechas de género en el ámbito laboral con valores superiores al 50%, de acuerdo con el Monitor Mujeres en la Economía del Instituto Mexicano de Competitividad (IMCO), y con ello el acceso a derechos laborales, resulta pertinente preguntarnos qué tan distinta es la participación de las mujeres en roles de liderazgo dentro de las empresas familiares.

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Mujeres al frente del debate, abriendo caminos hacia un diálogo más inclusivo y equitativo. Aquí, la diversidad de pensamiento y la representación equitativa en los distintos sectores, no son meros ideales; son el corazón de nuestra comunidad.