Por Adela Navarro Bello 

La última ocasión que tuvimos oportunidad en ZETA de platicar con el general Laureano Carrillo, secretario de Seguridad de Baja California, en abril de 2026, una de las preguntas fue sobre su proveedor principal, Marco Antonio Moreno Gómez Santelices. Como puede suponer usted, lector (y si no, le informo), los contratos, convenios o concesiones en materia de seguridad, el gobierno suele mantenerlos en la opacidad; pero frente a frente esperábamos una respuesta del general Carrillo. No la proporcionó.

El militar a cargo de la seguridad civil en el Estado justificó que él no estaba al tanto de quién o quiénes eran los proveedores de la Secretaría de Seguridad; que había un comité de compras y el Gobierno del Estado se encargaba directamente de eso; que él y su equipo lo único que hacían era plantear sus necesidades, armas, equipo táctico, equipo tecnológico, unidades y demás, para que estas fueran satisfechas por ese comité de compras. Prácticamente que él no tenía relación con el proveedor y no sabía quién era.

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