Alma Carolina relata su experiencia con el cáncer de mama tras llegar al INCAN en enero de 2006 a los 41 años. A pesar de presentarse sin un diagnóstico inicial, su persistencia le permitió ser atendida.
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Soy originaria del estado de Oaxaca y llegué al INCAN en enero del 2006. Tenía 41 años de edad y llegué sin diagnóstico ya que unos meses atrás me había sentido una bolita que casi palpaba 2 cm, madrugué al INCAN a las 5 de la mañana y me indicaban que no me podían atender si no llevaba un diagnóstico lo único que me ayudó es que presenté mis boletos que venía del estado de Oaxaca y que quería que me quitaran una bolita, ese mismo día me hicieron un ultrasonido y la persona que me hizo el estudio le dijo a un doctor que observara la bolita.
El doctor dijo “mándela a hacer una biopsia” y claro yo no sabía qué era una biopsia. Me dijo que al día siguiente me presentara en ayunas y que iba a tener que comprar una jeringa para una biopsia y al día siguiente la hicieron. Para el 14 de febrero ya estaban los resultados: había un carcinoma canicular infiltrante.
El doctor me explicó que me tenían que hacer una mastectomía, posiblemente iban a quitar ganglios y que yo tenía que someterme a un tratamiento de seis quimioterapias rojas, y al igual que a todas las personas que nos dan un diagnóstico de cáncer el panorama de mi vida había cambiado: antes todo era felicidad, alegría, risa, paz, tranquilidad y en ese momento empezaron los miedos, saber que no contaba con dinero ya que el seguro popular inició en el 2006 pero en junio y yo había ingresado en enero.
El 25 de abril fue la cirugía, me operaron y cuando fui a ver el oncólogo me dijo muchas felicidades ya no le vamos a dar quimioterapias y yo le pregunté que cuál había sido el motivo porque él me dijo que yo iba a recibir seis quimioterapia rojas y él me dijo “dele gracias a Dios porque salió más pequeño el tumor salió como encapsulado le quitamos ganglios y todo estuvo bien ya no van a ser necesarias las quimioterapias”.
Y pues sí, quedé muy agradecida con Dios porque efectivamente yo no contaba con un solo centavo para esas quimioterapias, y de ahí el doctor solo dijo que debería de tomar una pastilla que se llama taxux tamoxifeno por 5 años al principio la revisión era cada medio año y cuando ya pasé los 5 años que debemos de pasar, ahora la revisión es cada año. En este caminar aprendí a tener mucha paciencia, a ser resiliente porque no hay de otra, ver las cosas en forma positiva y pensar que todo va a estar bien.
¿Qué le recomiendo a todas las mujeres? Antes de los 40 años realizarnos un ultrasonido y después de los 40 años una mastografía, hacer ejercicio, llevar una buena alimentación, vivir tranquila sin tanto estrés.
Agradezco al incan por haberme recibido, agradezco a fundación Alba por su apoyo psicológico, económico y de esparcimiento que me han brindado a mí y a muchas personas con problemas de cáncer de mama. El cáncer es una manera diferente de ver la vida y ahora sé que vale la pena vivir la vida con alegría segundo a segundo.
Zoe es un proyecto editorial de Opinión 51 que busca contar historias de pacientes de cáncer de mama, sus miedos pero también su motivación y su fuerza. Creemos que las palabras abrazan y acompañan, tu historia puede ser una fuente de esperanza para alguien más.
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Las opiniones expresadas son responsabilidad de sus autoras y son absolutamente independientes a la postura y línea editorial de Opinión 51.

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