Por Ana Cecilia Pérez 

Hace poco, en un taller con adolescentes, pregunté algo que ya sabía que iba a incomodar:

—¿Quién abrió su primera red social antes de la edad permitida?

Casi todas las manos se levantaron.

—¿Y quién puso una edad que no era la real?

Risas.

Luego volteé a ver a los padres.

—¿Quién sabía que eso estaba pasando?

Silencio.

Y ahí está el punto.

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Mujeres al frente del debate, abriendo caminos hacia un diálogo más inclusivo y equitativo. Aquí, la diversidad de pensamiento y la representación equitativa en los distintos sectores, no son meros ideales; son el corazón de nuestra comunidad.