Por Ana Cecilia Pérez
Un adolescente recibe una amenaza y publica una captura de pantalla para pedir ayuda. La plataforma detecta palabras violentas y elimina su publicación. El mensaje desaparece; la amenaza sigue ahí.
Es un caso hipotético, pero plantea una pregunta que necesitamos resolver antes de aplicar nuevas restricciones: ¿cómo distinguirá el sistema a quien amenaza de quien denuncia?
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