Por Angie Contreras*
El viernes 18 de septiembre, Mario Delgado, secretario de Educación anunció que durante la tercera reunión nacional plenaria extraordinaria del Consejo Nacional de Autoridades Educativas (CONAEDU) se logró un acuerdo unánime para regular el uso de celulares en las aulas.
La medida establece una restricción total durante la jornada escolar en primaria y secundaria. En bachillerato y educación superior, las reglas serán definidas por cada comunidad educativa.
La medida, se lee en medios, busca privilegiar el aprendizaje y la convivencia, además de atender riesgos asociados con el uso de dispositivos y redes sociales, incluido el traslado de conflictos digitales al entorno escolar.
En una nota de El Universal se menciona que más de 565 mil docentes participaron en la consulta digital de los cuales el 81% están a favor de que existan lineamientos y reglas para garantizar el uso seguro y con fines pedagógicos.
Pero la foto también comunica. Mientras las y los docentes piden que existan reglas claras para usar los dispositivos con fines pedagógicos, la foto de la CONAEDU cuenta otra cosa, en ella, sostienen unos rotafolios con la ilustración de un celular tachado con una línea roja.
Regular no es lo mismo que prohibir.
Alguien tiene que decirlo, Mario Delgado, el problema no se soluciona regresando al papel y al lápiz y mucho menos prohibiendo el celular.
En el comunicado señala que quieren “atender riesgos asociados con el uso de dispositivos y redes sociales, incluido el traslado de conflictos digitales al entorno escolar”, ¿van a atender los conflictos escolares que se trasladan a los entornos digitales?, creer que las convivencias, conflictos, las emociones, lo que les gusta o disgusta solo conviven en un espacio es seguir sin entender la forma en la que hoy niñas, niños y adolescentes se relaciona, pero para intentar entenderlo tenían que incluir en sus consultas a las niñas, niños y adolescentes.
Las niñas, niños y adolescentes se relacionan en un mundo atravesado por lo digital y lo físico, y no podemos pensar que quitando uno se resuelve el otro.
Hace unas semanas en mi columna ¿Cuándo le preguntamos a las niñas, niños y adolescentes lo que opinan sobre el uso de celulares y redes sociales? https://www.opinion51.com/angie-contreras-2608-lapiz-papel/ señalaba que hay un grupo a quien no se está consultado: las niñas, niños y adolescentes.
¿Sabemos que opinan ellas y ellos sobre estas regulaciones?, ¿alguna de esas regulaciones incluirá al personal docente y la grabación de contenido dentro del salón de clases?, ¿se va a exigir a las escuelas que toda fotografía de niñas, niños y adolescentes que se publique en redes sociales cuente con el consentimiento informado y firmado por parte de madres, padres o tutores?
“Es una visión muy punitiva y conservadora creer que la prohibición resolverá una problemática tan compleja y estructural.
Castigarle el celular, gritarle que lo suelte no va a resolver el bullying, la deserción escolar, la salud mental que enfrentan niñas, niños y adolescentes, la falta de aprendizaje y el acoso sexual, son problemas que van a seguir con o sin celulares en las aulas.
Pero en todo este debate, hay una pregunta urgente que debemos hacernos: ¿qué opinan las niñas, niños y adolescentes?”
Fragmento de la columna ¿Cuándo le preguntamos a las niñas, niños y adolescentes lo que opinan sobre el uso de celulares y redes sociales?
Este debate no se trata solo de regular o prohibirlos dispositivos en los entornos escolares, se trata de la escuela como constructora de ciudadanía digital y de la educación como herramienta para el cambio social.
¿Recuerdan el libro amarillo de cívica y ética?, ese libro fue mi primer acercamiento a la ciudadanía, después de salir de la primaria el libro me siguió acompañando, lo leía cada que podía, aprendí sobre la Constitución, de mi derecho a la educación, del derecho al voto y de lo que implica ser ciudadana, ¿por qué no hablamos de ciudadanía digital?
Hoy estamos regulando o prohibiendo, en ningún momento estamos hablando, educando, enseñando a niñas, niños y adolescentes a usar las redes sociales y plataformas de forma segura y no violenta.
Hace unos días me invitaron a dar una conferencia en una preparatoria en Celaya, Guanajuato, se los dije a ellas y ellos, ustedes pueden usar, jugar, crear, descargar redes sociales y plataformas, el problema no es usarlas, pero estamos usando estas herramientas para crear el meme, para hacer la sticker a la compañera, compañero o profe, para hacer perfiles falsos para acosar.
Ser ciudadana y ciudadano no se adquiere solo al llegar a la mayoría de edad, es el resultado de una serie de aprendizajes, de información y de acompañamiento.
La apuesta no es regular por regular o en su caso prohibir, la apuesta debería de ser hablar de límites de los celulares, tabletas, en el salón de clases y acompañarlo de herramientas e información para que las niñas, niños y adolescentes puedan identificar riesgos, usen las redes sociales y plataformas de forma responsable, a no usar las herramientas digitales para violentar o discriminar, a identificar el contenido manipulado y verificar la información.
Podemos enseñar desde el salón de clases que Internet y las redes sociales son herramientas pero también debemos enseñar que siempre debe existir comunicación, confianza y mucho pero mucho diálogo con mamá, papá, docentes, etc.
La escuela no puede ser un espacio donde se enseñe desde la prohibición, la escuela debe ser un espacio para crear pensamiento, dar herramientas, para cuestionar, reflexionar, proponer.
Una escuela que enseña desde la prohibición ¿qué clase de ciudadanía está construyendo?
*Vegetariana, amante del café, consultora en derechos digitales. Integrante de la asociación civil Cultivando Género y vocera del movimiento Mujeres Vivas, Mujeres Libres.
Las opiniones expresadas son responsabilidad de sus autoras y son absolutamente independientes a la postura y línea editorial de Opinión 51.

Comments ()