Por Bárbara Anderson
Hay una historia en el libro Abundance, de los periodistas Ezra Klein y Derek Thompson, que me hizo pensar en que no siempre el césped es más verde en la casa del vecino.Es la historia de un tren. Un tren de alta velocidad de Los Ángeles a San Francisco, que el gobierno de California aprobó en 2008 con un presupuesto de 33,000 mdd y la promesa de que estaría listo en 2020. Hoy, en 2026, el proyecto sigue sin completarse. Las revisiones ambientales iniciadas en 2012 todavía generan nuevas revisiones. Hay 80 kilómetros de vía tendida en el Valle Central, entre Madera y Bakersfield, en un trecho que no conecta ninguna ciudad importante con ninguna otra.El costo estimado de solo la primera fase de esta obra ha crecido tanto que ningún funcionario quiere mencionar con claridad. Y el tren que debía unir las dos ciudades en dos horas y cuarenta minutos sigue siendo, sobre todo, una promesa y un Plan de Negocios 2026 en período de consulta pública.
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