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Amar también es saber cuándo volver
No vuelvo porque todo esté resuelto. Voy porque alguien cumple 93 años y su felicidad importa más que mis diferencias.
La cama no olvida lo que la boca calla
La intimidad requiere vulnerabilidad, confianza y una conexión emocional profunda.
Lo que Comer, rezar, amar no me dijo (y su indirecta secuela sí)
A la orilla del río me mostró lo que Comer, rezar, amar no me dijo: que la iluminación no cancela las contradicciones, solo las vuelve más visibles.