Por Claudia Pérez Atamoros
¡Al carajo la ortografía! Usted disculpe. Pero qué manera de chingar. Esto no es apto para editores y correctores. Como bien decía el gran Groucho “estos son mis principios, si no les gustan tengo otros”. Faltaba más.
Recordar es saber. En 1997, en Zacatecas, durante el I Congreso Internacional de la Lengua Española, Gabriel García Márquez planteó una provocación: “jubilar la ortografía”. No eliminarla, simplificarla. Jubilarla. Mandarla al carajo, por allá va a dar todo aquello que no produce.
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