Por Consuelo Sáizar de la Fuente
Centro de Estudios de Historia de México Fundación Carlos Slim Chimalistac.
21 de enero de 2026.
Excelentísimos e ilustres académicos; señoras y señores:
Me pongo al amparo del lenguaje y las ideas de Sor Juana Inés de la Cruz, con la esperanza de que el inmenso agradecimiento que hoy siento al ingresar a esta Academia no nuble mi entendimiento. Sus palabras iluminan el acto que esta noche nos convoca y, al mismo tiempo, lo ponen a prueba en el gesto mismo de dar gracias.
Las instituciones consagradas al saber existen para oponerse al olvido que surge cuando una sociedad renuncia a interrogar su propia memoria. Las academias no solo resguardan conocimientos; preservan las preguntas que cada época declara irrenunciables. Toda custodia verdadera es, en esencia, un acto de resistencia: una negativa a que la densidad de significado se diluya en el ruido y la prisa del tiempo.
Ingresar en la Academia Hispanoamericana de Ciencias, Artes y Letras es —evoco a Alejandro Rossi— presentar mis cartas credenciales ante una tradición donde el rigor funda la excelencia. Agradezco a sus integrantes la confianza depositada en mi trayectoria: la recibo como un reconocimiento que transforma mi gratitud en compromiso.
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