Por Cristina Gutiérrez

La semana pasada, en el marco del Foro Económico Mundial de Davos, el presidente Donald Trump y su yerno, Jared Kushner, presentaron sus planes para construir una “Nueva Gaza” sobre las ruinas del devastado enclave palestino. A través de una serie de diapositivas se mostró el proyecto que busca convertir el territorio en un “lujoso complejo de rascacielos y turismo costero” sobre los cadáveres de los más de 71,000 palestinos asesinados por Israel desde el 7 de octubre de 2023.

Un plano del "Plan Maestro" estadounidense mostró una zona reservada para el "turismo costero", donde habría 180 torres de departamentos, además de varias zonas para "áreas residenciales, complejos industriales, centros de datos, manufactura avanzada y parques, instalaciones agrícolas y deportivas". Kushner hizo un llamado al sector privado para que participe en el proyecto prometiendo “increíbles oportunidades de inversión”, mientras que el presidente Trump, como si se tratara de uno más de los proyectos en los que participó al inicio de su carrera, declaró “Soy un promotor inmobiliario y lo importante es la ubicación. Miren esta ubicación junto al mar; miren esta hermosa propiedad”. 

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Con un enorme cinismo, los dirigentes estadounidenses aprovecharon el Foro de Davos para poner a la venta tierras palestinas y lo anunciaron como si los ataques del ejército israelí en Gaza hubieran acabado y la guerra fuera cosa del pasado, cuando la realidad es que desde el inicio de la tregua, el 10 de octubre de 2025, la vida apenas ha cambiado para los más de dos millones de habitantes de la Franja de Gaza. Según cifras de la Organización de las Naciones Unidas, más de 477 personas han sido asesinadas por Israel desde esa fecha. La semana pasada los bombardeos y ataques con drones israelíes mataron al menos a 18 personas, tres de ellos periodistas en medio de una cobertura y dos adolescentes de 13 y 15 años mientras recolectaban leña en el norte de Gaza. La situación humanitaria sigue siendo alarmante; más de un millón de personas carecen de refugio adecuado y 1.6 millones enfrentan altos niveles de desnutrición aguda. Las autoridades israelíes siguen impidiendo la entrada de las cantidades acordadas de ayuda como tiendas de campaña, lo cual ha ocasionado varias muertes infantiles por hipotermia, incluido un bebé de tres meses el fin de semana. 

En febrero pasado, Trump provocó indignación alrededor del mundo cuando sugirió que los palestinos de Gaza podrían ser reubicados permanentemente en países vecinos y que Estados Unidos podría tomar control del territorio para transformarlo en "la Riviera del Medio Oriente". Tal como lo escribo en mi columna del 10 de febrero de 2025 “El plan de Trump para Gaza: un desarrollo inmobiliario vía limpieza étnica”, Gaza no es un pedazo de tierra en venta para ser desarrollada con fines inmobiliarios; Gaza es parte de la identidad y el hogar ancestral de más de dos millones de palestinos. Y así como nadie les preguntó en 1947 cuando la ONU, a través del plan de partición, decidió crear el Estado de Israel sobre el 55% del territorio de Palestina, una vez más los palestinos son excluidos de la decisión sobre el futuro de sus tierras. La historia se repite con un descarado proyecto de colonización en pleno 2026.

Y por más que impresione el cinismo con el que el gobierno de Estados Unidos presenta ante el mundo un plan de urbanización con “grandes oportunidades de inversión” que no es otra cosa que un proyecto de colonización que pisotea los derechos del pueblo originario de esas tierras, aún más impresionante es el silencio de la comunidad internacional. Parece que nadie se atreve a poner un alto a esta locura. 

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@crisgsalman

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