Por Edmée Pardo
¿Cómo funcionan los códigos QR?, me pregunto cuando un mesero me dice que acerque mi teléfono a un dibujo laberíntico en blanco y negro. Tantos años usándolo, al principio padeciéndolo, y apenas ahora me doy cuenta de que es otra forma de lectura que no hago yo sino mi teléfono, y me lanzo a la investigación. Es una invención japonesa de hace 30 años que surge cuando el código de barras fue insuficiente. En 1994, Masahiro Hara, ingeniero de la empresa Denso Wave, especializada en lectores físicos, dispositivos de escaneo, robots, automatización, tecnologías de captura y gestión de datos, desarrolló el código QR. Tenía un problema práctico: los códigos de barras tradicionales eran insuficientes para rastrear piezas automotrices cada vez más complejas. Los códigos de barras le parecían lentos, almacenaban poca información y requerían una lectura precisa en una sola dirección. Hara y su equipo buscaban un sistema que pudiera ser leído más rápido, desde múltiples ángulos y con mayor capacidad de datos.
La solución se la dio el juego de mesa más antiguo del que se tenga noticia: el Go. Se dice que el Go se inventó en China, conocido ahí como Weiqi, hace 2500 años, como una herramienta para enseñar disciplina y pensamiento estratégico. Se expandió a Corea, donde se llama Baduk, y luego a Japón, donde tomó el nombre de Go y se convirtió en una práctica intelectual al mismo nivel que la caligrafía, la poesía y la filosofía. El Go, explico aquí lo que entendí porque nunca lo he jugado, se trata de un tablero de 19 × 19 líneas, con piezas negras y blancas, todas de la misma jerarquía y de movimiento libre, cuyo objetivo no es capturar al enemigo sino ganar territorio. Fichas redondas que se mueven sobre una cuadrícula plana, según las imágenes de internet. Fue una noche en la que Hara practicaba el juego que de pronto tuvo una epifanía: el mirar el tablero desde varias perspectivas le sugirió que una estructura visual más compleja que una sola línea recta (con muchas pequeñas líneas rectas en varias direcciones) podía almacenar más información sin perder legibilidad.
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