Por Ethel Krauze
Hace unos días, un grupo de mujeres de un Corporativo bancario se inauguraron como autoras de sus propios manuscritos construidos desde sus ojos y voz. Los presentaron de forma presencial en la Ciudad de México (y virtual para las que trabajan desde otras ciudades), ante la incredulidad de colegas, familiares y amistades. Es la segunda generación que culmina el Círculo de los círculos, del Taller Mujer: escribir cambia tu vida, nacido en Morelos, para México y el mundo, que diseñé y he impulsado en instituciones públicas y privadas, desde hace ya 18 años.
Son sólo diez sesiones de dos horas cada una, un espacio seguro donde las mujeres descubren que escribir es cobrar conciencia de que hay un “alguien” que observa y que decide cuáles son sus experiencias significativas, cómo nombrarlas y cómo actuar en consecuencia. Ese “alguien” es su auténtico ser, aquel que se ha mantenido camuflándose en los roles sociales, laborales y familiares que se le han impuesto históricamente a las mujeres. Ese “alguien” tiene hambre y sed de salir, y escribir es ese abracadabra que las lleva a su propio espejo desnudo. Entonces, se enfrentan al fascinante peligro de cambiar.
Cambia la imagen que han tenido de sí mismas: tienen en sus manos un libro, una nueva posibilidad de contar los caminos de su historia. Es fascinante y peligroso. Pero es una aventura de la que no hay vuelta atrás. Escribir es cambiar, no sólo a sí mismas, sino al entorno: las hijas con ramos de flores aplaudiendo a las madres, los esposos descubriendo con azoro que hay una mujer que no conocían, con su libro en mano, leyendo ante el público un fragmento que la hace llorar. Cuando salen del auditorio de la presentación, no sólo ellas han cambiado, sino la forma en la que los demás las miran y las tratan.
Llegar a los 18 años son muchos para un programa cultural, de escritura y enfocado en las mujeres, en un país donde el machismo no ceja, y a los feminicidios le crecen los tentáculos, a pesar de las buenas voluntades y las políticas públicas que están atentas a este lastre.
Como que no es lo común, que un programa de esta naturaleza haya trascendido la foto burocrática del momento, la llamarada de petate para que tal o cual institución se luzca, el paso de más de tres sexenios y un tutifruti de partidos políticos a lo largo y ancho del país.
No es común que los apoyos federales y la acogida estatal continúen confiando en esta revolución de las mujeres que escriben en Morelos, después de que haya sido pionero en su tipo y todavía siga configurándose como único, por las características sociales que lo distinguen.
Mujer: escribir cambia tu vida nació con una vocación muy clara: no vamos a invitar a las mujeres a que se acerquen a los especialistas y les enseñen a escribir; nosotras, quienes hemos recorrido un trecho en la escritura, vamos a donde ellas están, por todos los municipios y comunidades, y con una metodología precisa, ellas mismas van a descubrir que pueden, saben y quieren escribir para que sus propias historias de vida adquieran la significación que merecen.
Y no sólo, estos manuscritos llegan a reunirse en antologías y recorren el mundo para que otras y otros las lean, las conozcan, se identifiquen y aprendan de sus experiencias. Con ello, están contribuyendo a completar la Historia Oficial, esa historia que nos enseñan en los libros de la escuela y que no toma en cuenta la vida cotidiana de las mujeres, su visión del mundo y sus saberes. Son 18 años de estar en esta misión.
Escribir es la acción más libre que una mujer tiene, cualquiera que sea su posición o situación, en este momento, en sus propias manos.
Las opiniones expresadas son responsabilidad de sus autoras y son absolutamente independientes a la postura y línea editorial de Opinión 51.

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