Por Farah Ayanegui*

“La compasión más pura no siempre viene de quien puede explicarla, sino de quien la ejerce sin darse cuenta.”

Siempre pensé en el concepto de humanidad como una cualidad exclusiva de nuestra especie. Una idea elevada, como parte del punto más alto de la evolución: empatía, dignidad, conciencia moral. Algo que se enseña, se nombra, se defiende en discursos, se escribe en leyes y se exige cuando falta.

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Mujeres al frente del debate, abriendo caminos hacia un diálogo más inclusivo y equitativo. Aquí, la diversidad de pensamiento y la representación equitativa en los distintos sectores, no son meros ideales; son el corazón de nuestra comunidad.