Por Farah Ayanegui*
“La compasión más pura no siempre viene de quien puede explicarla, sino de quien la ejerce sin darse cuenta.”
Siempre pensé en el concepto de humanidad como una cualidad exclusiva de nuestra especie. Una idea elevada, como parte del punto más alto de la evolución: empatía, dignidad, conciencia moral. Algo que se enseña, se nombra, se defiende en discursos, se escribe en leyes y se exige cuando falta.
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