Por Fátima Masse

Esta es una columna diferente para mí. A diferencia de lo que suelo escribir, hoy hablaré sobre mí y de cómo encontré mi voz. Una voz que, con el tiempo, he entendido como una forma de activismo que podría describir como realista y sutil, con el fin de promover mayor inclusión en el mundo del trabajo.

Desde muy chica he tenido la inquietud de dejar una huella. Cuando era niña no se hablaba de privilegios como se hace ahora, pero siempre he estado consciente de lo afortunada que soy, por lo que sé que me toca regresarle “algo” a la vida.

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Mujeres al frente del debate, abriendo caminos hacia un diálogo más inclusivo y equitativo. Aquí, la diversidad de pensamiento y la representación equitativa en los distintos sectores, no son meros ideales; son el corazón de nuestra comunidad.