Por Gabriela Rojas
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Las mujeres vivimos más que los hombres, pero no necesariamente vivimos mejor. Según el McKinsey Health Institute, las mujeres pasamos en promedio nueve años con mala salud, aproximadamente 25% más tiempo que ellos. Nueve condiciones explican alrededor de un tercio de esa brecha. Una es la menopausia.

En México, la transición a la menopausia llega después de años de enfrentar desigualdades. De acuerdo con México, ¿cómo vamos?, la participación laboral de las mujeres es 28.3 puntos porcentuales menor que la de los hombres. Entre las mujeres que señalaron una razón para no buscar empleo, 46.8% mencionó no tener quién cuide a sus hijos, personas mayores o enfermas. Las mujeres con empleo formal acumulan más horas al sumar trabajo remunerado y no remunerado. Las mayores brechas de ingreso aparecen después de los cuarenta, en años de experiencia acumulada y alta participación económica y atravesamos la transición a la menopausia.

A esas desigualdades se suma una atención que no siempre responde a las necesidades de las mujeres en esta etapa. En el reporte UNFPA SinReglas sobre el impacto de la menopausia sobre la participación económica de las mujeres (2026), el 67% de las mujeres reportó que los síntomas afectan su trabajo o actividades cotidianas; 57.4% pagó consultas o medicamentos de su bolsillo y 20.9% cambió su forma de trabajar, redujo horas o dejó su empleo. El análisis salarial encontró que hasta el 30% de la brecha entre hombres y mujeres de 40 a 60 años no se explica por las variables observadas pero sí coincide con las transición a la menopausia. No demuestra causalidad, pero sí exige más investigación.

Recientemente en el Congreso Mundial de Menopausia, organizado por la Sociedad internacional de Menopausia en Río de Janeiro, se presentaron las investigaciones más recientes sobre las nuevas recomendaciones sobre insuficiencia ovárica prematura, las posibilidades de intervenir en el envejecimiento ovárico, la salud cognitiva y la niebla mental, la sexualidad, nuevas alternativas no hormonales y la prevención de la fragilidad para un envejecimiento saludable. También se discutieron los cambios necesarios para integrar la atención de las mujeres en esta etapa a los sistemas de salud y cómo distinguir la evidencia científica de la desinformación y las promesas comerciales, ante el creciente interés y mercado alrededor de la menopausia. La ciencia está ampliando el conocimiento sobre esta etapa (lentamente y hace falta mucho) y nuestros sistemas deben incorporarlo. 

No podemos pedirles a las mujeres que resuelvan individualmente lo que depende de cambios sistémicos y de cómo organizamos la salud, el trabajo y los cuidados en nuestro país. Necesitamos atención accesible de calidad, profesionales de salud preparados, servicios de cuidado y empresas que rediseñen los entornos laborales para las personas a lo largo del ciclo de vida y combatan la discriminación.

En la Cumbre SinReglas 2026, llevada a cabo en la Ciudad de México, reunimos a mujeres, especialistas y líderes de los sectores público, social y privado,  para impulsar la conversación sobre ciencia, salud, economía y política pública. La menopausia no debe ser vista sólo como una experiencia individual sino como un tema afecta familias, empresas, economía y nuestra sociedad en su conjunto. Presentamos la Agenda Nacional de Menopausia 2026–2027, articulada por UNFPA y SinReglas que incluye 5 objetivos: generar indicadores mínimos para medir; construir una hoja de ruta legislativa; desarrollar un modelo mexicano de menopausia en el trabajo; identificar acciones para mejorar el acceso y la calidad de la atención a la salud; y ofrecer educación basada en evidencia.

La igualdad debe acompañarnos durante toda la vida. Mejorar la participación económica de las mujeres exige cambiar esas condiciones. Y cualquier transformación solo será exitosa si también beneficia a la mujer que hoy tiene menos acceso.

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LKDN: @GabrielaRojas @Sin Reglas IG: @gabrielarojasjimenez @sinreglas_mx

Las opiniones expresadas son responsabilidad de sus autoras y son absolutamente independientes a la postura y línea editorial de Opinión 51.


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