Por Georgina de la Fuente
No es la primera vez que hay que salir a defender las victorias de las mujeres cuando estas son instrumentalizadas con el objeto de fortalecer estructuras de poder ya existentes. A lo largo de 2025 conocimos múltiples casos en los que diversos actores políticos buscaron valerse de reglas diseñadas para garantizar los derechos político-electorales de las mujeres —como aquellas relativas a la violencia política contra las mujeres en razón de género (VPG)— para esconder prácticas antidemocráticas como la desinformación, la censura, la opacidad, la renuencia a rendir cuentas y el nepotismo.
Casos como el de #datoprotegido y el del periodista Héctor de Mauleón destacaron por el aprovechamiento de la figura de la VPG y la falsa salvaguarda de los derechos de las mujeres en la política como escudo frente a la intolerancia a la crítica.
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