Por Ingrid Motta

El 23 de septiembre, las comisiones del Senado aprobaron una reforma que castiga con cárcel el uso de símbolos oficiales cuando busca "inducir a error o engaño". El público la bautizó "Ley Antimemes" y el gobierno respondió que la lectura estaba sesgada ya que el texto protege a la ciudadanía de fraudes, no a los funcionarios de la burla. En la propia discusión del Senado, un legislador citó el programa de YouTube "La Casa de los Mañosos" como ejemplo de a quién alcanzaría la redacción: hasta siete años de cárcel, para quienes lo producen, no para quienes participan en el programa.

Javier Corral, quien propuso el ajuste de bajar la pena de tres a siete años a una pena de menor (de uno a cinco años), insistió en que la interpretación era "estrictamente política". Pero no es la primera vez que México discute exactamente este mecanismo, y la última vez que lo hizo, la promesa de que no habría censura tampoco se sostuvo del todo. Cuando un senador dice que la ley no es contra los memes es porque conoce que hace seis años antes ya habían creado una ley casi idéntica.

Mujeres al frente del debate, abriendo caminos hacia un diálogo más inclusivo y equitativo. Aquí, la diversidad de pensamiento y la representación equitativa en los distintos sectores, no son meros ideales; son el corazón de nuestra comunidad.