Por Ivabelle Arroyo
¿Qué tiene que ver un baño descompuesto con una Presidenta? Aunque no lo crean, el primero me hizo pensar en la segunda. Es en serio. Cuando leí sobre el inodoro descompuesto de la nave Orión en el programa Artemisa, esa nave con miles de millones de dólares invertidos en alta tecnología que funciona perfectamente, salvo en el baño, pensé de inmediato en las respuestas de la presidenta Claudia Sheinbaum ante el informe de la ONU por los desaparecidos en México. No es broma. Me imaginé a los astronautas reportando que el baño no sirve y, desde Tierra, los ingenieros contestando que el diagnóstico está mal hecho porque no consideró que la propulsión en cambio sí funciona, que no toman en cuenta que hubo pruebas exitosas y que su informe complica la propaganda espacial de Estados Unidos y deja mal al gobierno en un momento importantísimo por la guerra. Sería absurdo, ¿no? Bueno, pues eso hace Claudia Sheinbaum con la información que hace pública la Comisión contra la Desaparición Forzada de Personas de la ONU.
El informe de esta comisión no es un regaño de organismos injerencistas ni funciona como una orden a un gobierno. Es algo más simple e infinitamente más útil: un diagnóstico. Es información pura y dura. Sirve para: a) entender qué está pasando más allá de la propaganda interna y b) para que otros actores —académicos, fiscalías, organizaciones civiles, colectivos de buscadoras— tengan insumos para legitimar o mejorar su trabajo. Si no sirve el baño, es importante que lo sepan quienes están involucrados para poder tomar medidas.
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