Por Ivabelle Arroyo
Hay motocicletas nuevas que cuestan menos de 15 mil pesos. Ya ni les cuento si son usadas. Las nuevas se pueden comprar incluso con pagos semanales y esa facilidad explica una parte del fenómeno que estamos viendo en las calles: para alguien que jamás podría pagar un automóvil de 280 mil pesos, una moto abre de pronto la posibilidad de tener transporte propio y eso es fantástico. Pero el problema viene después: no con el gasto en gasolina, sino con el gasto en seguros.
Sólo dos de cada diez motocicletas cuentan con seguro, aunque el Reglamento de Tránsito de Ciudad de México obliga a todos los vehículos motorizados a tenerlo. Cuando investigaba por qué, hablé con Carlos Ricardo Colmenares Millán, agente de seguros desde hace veinticinco años, y encontré una paradoja perversa: es mucho más fácil entrar al mundo de la moto que protegerse dentro de él. A veces los seguros cuestan más que la moto.