Por Jacqueline L'Hoist Tapia*

El nombramiento de Tania Morales como nueva presidenta del Consejo para Prevenir y Eliminar la Discriminación de la Ciudad de México (COPRED) me obliga a hacer una pausa y reflexionar.

La primera reflexión se refiere a quienes hemos encabezado estas instituciones. Casi todas fueron fundadas por hombres —con excepción del Consejo para Prevenir y Eliminar la Discriminación de la Ciudad de México (COPRED)—; sin embargo, resulta tan paradójico como revelador que, durante los últimos años, hayamos sido las mujeres quienes hemos sostenido, con el cuerpo, la palabra y la convicción, la agenda de los derechos humanos en este país.

Mujeres al frente del debate, abriendo caminos hacia un diálogo más inclusivo y equitativo. Aquí, la diversidad de pensamiento y la representación equitativa en los distintos sectores, no son meros ideales; son el corazón de nuestra comunidad.