Por Laura Brugés
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¿Cuál de todas las ‘Leyes Antimemes’? Era la pregunta que les hacía a quienes me preguntaban por una “Ley antimemes” cuando ya llevábamos varias. En menos de 24 horas dos balazos a la libertad de expresión en ambas cámaras del Congreso, Cámara de Diputados y Senado de la República. Fueron tantas cosas que hasta esto se llegó a confundir con un acuerdo extraño de la Junta de Coordinación Política de la semana pasada (una tercera cosa), donde querían proponer una comisión de monitoreo del “ecosistema digital” en el proceso electoral. Mi punto es que son tantos frentes, pero el fin es el mismo: censurar la sátira, la crítica, los reportajes periodísticos y los memes. Vamos a deshebrar cada cosa para evitar confusiones.

Hay varios intentos desde el poder por censurar la crítica, apagar la sátira, restringir los memes y en el fondo, limitar nuestra libertad de expresión. Me han preguntado mucho qué está pasando exactamente y es perfectamente normal la confusión. Lo que estamos presenciando en el Congreso y las instituciones del Estado mexicano no son proyectos aislados, ni tropiezos legislativos accidentales; es una táctica sistemática para buscar por dónde puede colar la censura a los memes y el internet. Han estado activando y desactivando varios temas al mismo tiempo en lo que va del año con el fin de generar censura previa atacando por distintos frentes. A ver cuál de todos sale.

Para entender por dónde nos están asediando hay que mapear las dos principales amenazas o iniciativas que hoy mantienen en alerta la conversación pública. Y otras más de hace un par más de semanas atrás. 

A la primera le vamos a llamar #LeyAntiMemes1 y tiene que ver directamente con quitarnos el acceso a internet a través de las compañías que nos prestan el servicio, ya sea móvil o fijo. Se trata de una reforma en la Cámara de Diputados que busca obligar a los proveedores de servicios (las empresas que nos dan el wifi y los datos)  a aplicar sanciones o incluso prever la terminación del servicio a quienes sean etiquetados como "infractores reincidentes". El riesgo es monumental, con una redacción así de ambigua compartir una imagen, un meme o ejercer el periodismo digital podría costarte la conexión. Por ahora, el estatus de esta iniciativa está en vilo, ya que se encuentra en espera, su discusión en comisiones fue reprogramada y existe la posibilidad de que sufra modificaciones. Está en pausa, pero no podemos darla por muerta. 

Y por lo que entiendo después de revisar este bodrio de dictamen, la limitación de ese derecho estará a cargo de una empresa en aplicación de una política, una ley y el Estado Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI) viendo que lo hagan so pena de sanción, siempre y cuando se cumplan otros elementos como que la empresa sepa de la violación, la permita o se beneficie.

¿Dónde veo el problema después de revisar el proyecto de dictamen? Un meme, una parodia, una crítica o un video pueden utilizar una foto, canción o fragmento protegido. Si alguien reclama y conserva ese contenido expone a la plataforma a responsabilidad, litigios o sanciones, mientras borrarlo resulta mucho más seguro, el incentivo es perverso: bajar primero y discutir después.

El segundo frente es igual de delicado y avanza mucho más rápido en el Senado; a este le llamaremos #LeyAntiMemes2. Se trata de la iniciativa para tipificar como delito el uso, reproducción o imitación de logotipos, dominios e identidad gráfica del Estado mexicano en sus tres niveles de gobierno. El pretexto oficial es proteger a la ciudadanía de fraudes y páginas clonadas, un objetivo legítimo. Esto no tiene nada de malo, porque sí hay clonación de páginas que aprovechan los delincuentes, pero la trampa está en cómo lo están redactando: al dejar la puerta abierta, criminalizan a creadores de contenido, caricaturistas, memeros y periodistas que utilizan la imagen institucional del gobierno para hacer parodia, sátira, crítica política o reportajes. El estatus de esta amenaza es un peligro activo, ya se aprobó en comisiones del Senado y se discutirá en el pleno la siguiente semana.

 Si a estos dos embates legislativos les sumamos los ensayos que se han logrado frenar recientemente como aquel absurdo intento de crear una comisión para vigilar el “ecosistema digital”, propuesto por los diputados de Morena Gutiérrez Luna y Arturo Ávila, esto es una tercera cosa que también se llegó a confundir con las otras dos iniciativas. No tiene nada que ver en cuanto a lo jurídico, pero sí fue un acuerdo de la Junta de Coordinación Política.

(Jucopo) sacado de la manga del cual no tenían conocimiento los líderes de los diferentes partidos. 

 Y si le seguimos semanas atrás recuerden la metodología del INE que a través de un monitoreo durante el proceso electoral existía el riesgo penalizar el sarcasmo y la ironía en los noticieros si ponías una jetita con lo de la variable 14, que afortunadamente fue desactivada por la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación. También acuérdense de los “lineamientos de los derechos de las audiencias” que ya fueron publicados en el Diario Oficial de la Federación.

 La falta de técnica jurídica al redactar estas leyes no es casualidad, lo mínimo que se les pide a los legisladores que cobran de nuestros impuestos es arrastrar el lápiz y quitar la ambigüedad en la ley, que es el arma y origen de todos los males. Para censurar en la era digital no necesitan mandar a nadie a tocar a tu puerta para ordenarte que te calles; basta con sembrar miedo. La censura previa gana en el momento exacto en el que, antes de darle publicar a un meme, a un guión o a una columna, te detienes a pensar si por ese chiste te van a cortar el internet o te van a abrir una carpeta de investigación penal. Y prefieres no publicar, se los digo porque ya me ha pasado.

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@LauraBruges

Las opiniones expresadas son responsabilidad de sus autoras y son absolutamente independientes a la postura y línea editorial de Opinión 51.


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