Por Laura Brugés
He sido testigo de cómo, cada vez más, la agenda legislativa se alinea con el Ejecutivo: sus propuestas avanzan sin cambios, mientras las iniciativas de las y los legisladores difícilmente prosperan. Algo que les platiqué en esta columna hace un año, pero lo que ocurre con el Paquete Económico 2027 vuelve a poner ese patrón sobre la mesa.
Recuerdo que hace un año en este medio señalé que las iniciativas aprobadas en esta legislatura elaboradas por legisladores podían contarse con los dedos de las manos. No era una exageración: buena parte de lo que se discute y se convierte en ley proviene del Ejecutivo. Y cuando las propuestas nacen en el propio Congreso, muchas veces no llegan ni a dictaminarse, incluso la de los mismos diputados morenistas.