Por Lourdes Encinas Moreno

Los dos jóvenes hermanos que atacaron una secundaria en el ejido La Unión, en Coahuila, provienen de un entorno familiar desintegrado y buscaban “pertenecer” a comunidades digitales que hacen apología de las masacres estudiantiles ocurridas en otros países, de acuerdo con las primeras declaraciones del fiscal General de Justicia de esa entidad, Federico Fernández Montañés.


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En esas declaraciones hay varios elementos para intentar comprender las motivaciones que llevaron a los hermanos a cometer este abominable acto. Uno de ellos me parece de especial relevancia: la necesidad de pertenecer. Por eso, considero insuficiente reducir el caso a la etiqueta de que son incels (célibes involuntarios).

Mujeres al frente del debate, abriendo caminos hacia un diálogo más inclusivo y equitativo. Aquí, la diversidad de pensamiento y la representación equitativa en los distintos sectores, no son meros ideales; son el corazón de nuestra comunidad.