Por Marilú Acosta
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El gobierno de la Ciudad de México presentó hoy Chichihuali, la estrategia universal de detección oportuna de cáncer de mama. La Jefa de Gobierno solicita no reírse del nombre: chichihuali pero curiosamente ella se rió de él. Ya con cara seria explica la intensión de reinvidicar la palabra “chichis”, por su origen náhuatl. Chichihuali significa pecho de mujer, ubre o teta de mujer. Y aquí hay que hacer hincapié en “de mujer” porque senos tenemos todas, todos y todes. Conductos galactóforos también, aunque en los hombres (genéticamente XY) son inservibles, mientras que en las mujeres (genéticamente XX) por esos conductos fluye la leche materna. Chichitia es lactancia (dar leche a los niños) y chichini es el que mama. Chichini también significa atorarse o pegarse a algo. Chichiua es quien amamanta a los bebés de otros (nodriza) y ochichic, la acción de mamar.

Ahora, el náhuatl no es una lengua simplona. Por un lado chichi es raíz de todas estas palabras mamadoras que acabo de exponerles y por el otro, chichi a secas significa perro. Chiche es el humano de ese perro (también conocido como dueño, dueña o dueñe) y para rematar, chichitl significa saliva. La cultura náhuatl tiene sus recovecos místicos-mágicos por lo que chichina es cuando un chamán (o hechicero) te mama (succiona) la enfermedad o el hechizo o el mal de ojo. Techichinqui sería el mamador (o chupador) y tee chichinqui una ventosa, de esas que usa la medicina tradicional china.

Una sencilla y poderosa estrategia de prevención fue envuelta en una revolución cultural, histórica y etimológica, cuando buscaron resignificar, hablar con dignidad (sí, en la presentación dijeron dignidad) y sin tabúes sobre el cuerpo de la mujer y la salud del cuerpo de la mujer. Hay que ser honestos, nadie nos hubiéramos enterado de Chichihuali si no fuera por un ser vivo llamado Carlos Pozos, a quien también se le conoce como Lord Molécula. En el segundo bloque de preguntas, queriendo profundizar en estas ganas de derrotar al cáncer de mama, porque la detección temprana salva vidas, así dijo la Jefa de Gobierno, ese organismo que intercambia oxígeno por dióxido de carbono decidió utilizar su boca para algo más que hablar. Nos recordó a todas las mujeres su capacidad de mamar chichi; como perro ensalivado se atoró en los términos y queriendo ensalzar la capacidad de lactancia femenina, sin dignidad alguna, abusó de su lengua y manchó con su concupiscencia el avance histórico, según dicen las autoridades, en la detección temprana de cáncer de mama.

Pudiéramos pensar que eso fue lo peor de la conferencia, algo que necesitaba manguerazos de agua fría para ese saco de células llamado Carlos y desinfectante para el cuerpo de toda mujer. No fue así, en realidad, lo más terrible y poco ético de esta estrategia pensada para realizar medio millón de mastografías en 2026 y un millón en 2027, es que una vez que encuentren algo sospechoso, canalizarán a las mujeres al sistema de salud federal. Un sistema que, gracias a la misoginia de la administración anterior, desmanteló todo el apoyo a la mujer, tanto de asociaciones civiles como de hospitales de 2º y 3er nivel. Qué terrible es diagnosticar mujeres y derivarlas al vacío de citas, protocolos, insumos y medicamentos que tiene el sistema de salud federal. Qué lejos se quedará la Ciudad de México de producir salud y salvar vidas femeninas y qué cerca está de estos perros que maman chichis, porque son los únicos que no contradicen al gobierno. Y si se contradicen o se desdicen, es en extuiter, diciendo que no quiso ofender ni insultar a ninguna mujer. Por lo menos, reconoce que todos provenimos de una mujer, no como la Ministra de cejas blancas.

¿Qué mamadas son esas?

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@Marilu_Acosta

Las opiniones expresadas son responsabilidad de sus autoras y son absolutamente independientes a la postura y línea editorial de Opinión 51.


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