Por Marilú Acosta

Los residuos de construcción y demolición se conocen como cascajo. Es bien sabido que los camiones de basura no lo reciben; sin embargo, varias alcaldías proporcionan un servicio “gratuito” (pagado con nuestros impuestos) para recolectarlo, y la Ciudad de México lo recicla para convertirlo en concreto ecológico que se usa en obras públicas. La remodelación del coloso de Santa Úrsula inició en junio de 2024 y se reinauguró el pasado 28 de marzo de 2026. Claramente se generó cascajo. ¿Por qué la Alcaldía de Coyoacán no se lo llevó?

Las experiencias de esta reinauguración son variadas. Quienes tienen palco salieron de su casa —en las inmediaciones del Pedregal— a las 16:15 horas y para las 17:00 ya estaban sentados en su lugar, porque les permitieron pasar con sus coches al estacionamiento de palcos. Mientras que otros salieron a las 14:00 horas, utilizaron los camiones especiales para transporte al Estadio Azteca y a las 19:30 aún estaban inmersos en una marea humana, afuera del edificio. Policías había para aventar para arriba, pero ¿dónde descansan?, ¿dónde van al baño?, ¿beben agua?, ¿comen? Porque de nada sirve un policía deshidratado, con hambre, cansado y aguantándose las ganas de hacer pipí. Ni piensa, ni corre, ni logra controlar a las multitudes, como pasó en varias entradas, donde ni siquiera revisaron a los asistentes.

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