Por Marilú Acosta
En pleno siglo XXI, mientras que la misión espacial Artemisa II le está dando la vuelta a la Luna, México está sumido en lo más obscuro de la Edad Media. Hermosillo, Sonora es el epicentro de una tragedia descrita desde la mitología griega. Oficialmente hay reconocidos 10 pacientes intoxicados con “suero vitaminado”: 6 muertos, 2 en terapia intensiva y 2 en casa. Existe la posibilidad de que haya más, pero las autoridades no saben dónde buscarlos, ni cómo identificarlos. Los cuadros clínicos gritan: ¡intoxicación por arsénico! Pero parece que nadie de los involucrados estudió medicina, ni sabe discernir entre infecciones e intoxicaciones por metales pesados. Vaya ni siquiera se les ha ocurrido preguntarle a Google o a alguna inteligencia artificial.
Dos casos se atendieron en el Hospital General de Especialidades (HGE), el cual fue inaugurado en 2021 y costó 2 mil 254 millones de pesos. Por nuevo y millonario aparenta ser bueno. Las apariencias engañan.
Primero llegó Z el sábado 29 de marzo al HGE. Sus familiares avisaron a urgencias: recibió un suero a medio día, como 2-3 de la tarde y se desmayó al terminar y se siente muy mareado. Les contestaron: no fue el suero, seguro es la borrachera, que se vaya a su casa a dormir la cruda. Z no podía sostenerse por sí mismo, sus familiares pidieron que lo ingresaran. El hospital lo rechazó, por borracho. Como pudieron lo llevaron a su casa, lo acostaron, vomitó toda la noche y a las 7 de la mañana del domingo se desangró vía rectal y estaba amarillo. Una ambulancia lo regresó al HGE, con suero y oxigeno. No podía respirar y su saturación no pasaba de 40-50%. El sangrado no paraba. Durante el domingo les dijeron que seguramente era Dengue Hemorrágico o Rickettsiosis. Z estaba sumamente ansioso, decía que todo le quemaba por dentro. Lo intubaron. En la tarde les notificaron que todos sus órganos estaban destruidos. Para la noche, les dijeron que solo un milagro podía salvarlo. Amarillo y lleno de manchas rojas-moradas, murió a las 5 de la mañana del lunes 31 de marzo. Solo cuarenta horas después de recibir el suero en su domicilio. El acta de defunción de Z dice: insuficiencia respiratoria, falla orgánica múltiple y choque séptico.
Horas más tarde, ese mismo lunes 31 de marzo, C estaba recibiendo un suero también en su domicilio. Le ardió al momento de que el suero tocara su vena. Como era su primera vez pensó que era normal, no dijo nada. Terminó y comenzó a sentirse muy mal. Le hablaron a la enfermera que aplicó el suero. Regresó junto con el Dr. Verduzco. Le tomaron la presión pero el baumanómetro no marcó nada, así de baja estaba. El Dr. ignorante de lo sucedido con Z y sin tener ningún tipo de preparación para manejar intoxicación por arsénico (y seguramente desconociendo qué hacer en caso de intoxicación por cualquier cosa que suministraba), le aplico a C más suero, con un medicamento para subir la presión y otro para el vómito. No dijo nombres de los medicamentos, pero dejó toda la basura en casa de C. La llevaron al HGE, ni porque acababa de morir Z 18 horas antes con un cuadro similar, ni porque les dijeron (otra vez) le pusieron suero y se sintió mal, la atendieron. Tenía unos dolores insoportables en el abdomen, vómito, diarrea y con presión arterial baja. En la madrugada la mandaron a su casa con paracetamol, sin estudios de laboratorio, ni imagenología. Regresaron nuevamente cerca del amanecer porque los síntomas aumentaban. No hicieron nada, hasta que comenzó el turno del martes por la mañana, le hicieron un poco de caso. Deshidratación, falla orgánica múltiple, terapia intensiva. C aguantó más días, murió el jueves 2 de abril.
Solo las autoridades saben si se enteraron, como todos, por las noticias del fallecimiento de padre (J) e hijo (S) o su sistema de notificación epidemiológica les avisó de D, la paciente que murió el 2 de marzo y se aplicó el suero el 24 de febrero (no era su primera vez). Dudo mucho que hayan identificado algo raro, porque la trataron como dengue o influenza, a pesar de que sus familiares sospecharon del suero que recibió. El último día de marzo murieron Z, J y S. Ya con la noticia por doquier, la fiscalía se dirigió a las instalaciones del Dr. Verduzco el 1º de abril. Confiscaron expedientes clínicos, medicamentos, venoclisis e instrumental. Como medida de precaución, en sus comunicados y entrevistas dicen: verifiquen que el Dr. y el establecimiento estén en orden. Pues el Dr. Jesús Maximiano Verduzco Soto tiene una cédula profesional por la Universidad de Guadalajara y un permiso sanitario desde 2004. Todo en orden y con 6 muertos a cuestas (y contando).
Por lo menos Z y C recibieron el suero en casa. Ahí no catearon. Todo el material estaba en esas casas, unos familiares los echaron a la basura y uno llevó el resto del suero a la fiscalía, pero les dijeron que no importaba, que se lo llevaran. El familiar regresó a casa con el suero y al caer en cuenta lo que significaba, la fiscalía fue corriendo a recuperar el suero para su investigación. Cero protocolos.
Las consecuencias del arsénico son conocidas desde la mitología griega, hace 4-5 mil años. Hefesto, dios griego del fuego, la metalurgia y los herreros (Vulcano para los romanos) es el único dios del Olimpo representado imperfecto: cojo o lisiado de ambas piernas. Porque los forjadores, al hacer bronce arsenical, respiraban arsénico y terminaban intoxicados generando una neuropatía periférica severa. Tanto Z como C referían que se sentían arder por dentro. No por fiebre, sino porque su sistema nervioso periférico estaba siendo destruido por el arsénico.
También se conocían sus efectos asesinos: Rodrigo Borgia, el papa Alejandro VI (siglo XV-XVI), invitaba a cenar a sus cardenales enemigos y les ponía Cantarella (arsénico en polvo) en el vino. Días después presentaban vómito, diarrea y deshidratación; los médicos dictaminaban la muerte por causas naturales secundaria a cólera o disentería. Lucrecia Borgia fue varias veces viuda gracias a Canterella. Luego, Giulia Tofana (siglo XVII) inventa el Aqua Tofana, una mezcla de arsénico, plomo y belladona. Los médicos continuaron confundiendo la intoxicación por arsénico con una infección gastrointestinal, sin embargo descubrieron a Giulia y la ejecutaron, no sin antes dejar más de 600 viudas felices. Aquí el Dr. Verduzco consciente o inconscientemente ya lleva por lo menos 6 muertes.
James Marsh, en 1836 crea el primer método toxicológico forense que detecta arsénico en minutos, al dejar una mancha metálica negra y brillante en el tubo de vidrio, conocida como el Espejo de Arsénico. Se podría tomar tejido de los fallecidos o incluso pelo de los sobrevivientes y aplicarles la Prueba de Marsh. Aunque hoy en día existe el espectrómetro de masas para metales pesados, porque la Prueba de Marsh puede resultar tóxica para quien la practica, porque el arsénico se evapora de los tejidos. El espectrómetro arroja el resultado en horas.
Si no se logra nada con estas autoridades, en un futuro, unas más competentes podrían exhumar a los fallecidos y tal como pasó con Napoleón Bonaparte que 150 años después un mechón de su pelo confirmó que los hongos por humedad en su papel tapiz de color verde (color dado por arsénico) fueron quienes soltaron el arsénico en gas, el cual lo envenenó hasta matarlo. La familia de Z pidió una autopsia, pero el hospital dijo que no era necesaria, porque solo se hacían cuando no se sabía porqué habían muerto. N’ombre, cuánta sapiencia, por eso atendieron super bien a C, horas después.
En estos casos de Hermosillo, el arsénico hace todo el sentido no solo porque el cuadro clínico así lo indica, sino que es uno de los primeros componentes utilizado por la homeopatía. Y el Dr. Verduzco aplica productos homeopáticos de Rubio Pharma. Samuel Hahnemann, padre de la homeopatía, a partir de la regla de oro: lo similar cura lo similar, decidió probar el arsénico (que ya venía utilizándose desde la medicina china tradicional como remedio y la herbolaria) para ver si funcionaba. Le funcionó con la epidemia de cólera de 1831. La homeopatía utiliza Arsenicum album diluido a la 30CH, ya para estas diluciones, el agua deja de contener moléculas de arsénico.
El problema de Rubio Pharma es la homotoxicología, la “continuación de la homeopatía” pero que diluye menos. Los sueros vitamínicos probablemente tenían arsénico mal diluido y a donde deberían de estar cateando es en Rubio Pharma para verificar las formulas y los procedimientos de sus productos, aunque publica que «Nuestros medicamentos son fabricados por Biologische Heilmittel Heel GmbH». Pues a investigar a Biologische Heilmittel Heel GmbH.
Hay tantas cosas mal hechas, que lo más triste es saber que Sonora tiene casos recurrentes por Rickettsiosis y ni así se conocen el cuadro clínico. El Dengue Hemorrágico año con año hablan de él en todo el país y tampoco tuvieron idea del cuadro clínico. Ya de la influenza ni hablamos. Para identificar el arsénico, habría que oler el aliento a ajo de los pacientes, quizá no lo olieron, pero ahí estaban todos los datos. Tip: las tres enfermedades presentan fiebre, ningún paciente la tuvo.
Al parecer las autoridades quieren que pase tiempo para que se olviden del escándalo para que no se note la ineficiencia de todos en estas muertes. Pretender que un cultivo tarde de 7 a 10 días es no entender que solo las bacterias podrían causar cuadros tan abruptos y esos cultivos tardan cuando mucho 72 hrs. Los metales pesados se identifican en horas. ¿Para qué tanto tiempo?
Por cierto, para la intoxicación con arsénico existen agentes quelantes que secuestran el arsénico e impiden que siga haciendo daño. De haber sabido un poco más de medicina y ser menos prejuiciosos y flojos (o simplemente agotados por las jornadas largas y extenuantes de trabajo), hubieran podido quelar el arsénico de los pacientes del fin de semana.
Las opiniones expresadas son responsabilidad de sus autoras y son absolutamente independientes a la postura y línea editorial de Opinión 51.

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