Por Marilú Acosta
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La Organización Mundial de la Salud (OMS) dice:

La mayor amenaza del arsénico para la salud pública procede de las aguas subterráneas contaminadas.

[…] Los síntomas inmediatos de intoxicación aguda por arsénico incluyen vómitos, dolor abdominal y diarrea. […] en casos extremos, la muerte.

El arsénico es una de las 10 sustancias químicas que la OMS considera más preocupantes para la salud pública. 

México hizo la tarea que pidió la OMS: modifica en 2021 la NOM-127-SSA1-2021 (Agua para uso y consumo humano - Límites permisibles). Disminuyó el límite permitido de arsénico en agua para uso y consumo a 0.01 mg/L. Además, la NOM-052-SEMARNAT-2005 (Características, identificación y clasificación de residuos peligrosos) tipifica al arsénico como un residuo tóxico ambiental, agudo y crónico. Por NOM no faltamos, pero la realidad es otra.

El peor desastre ambiental en la historia de la minería en México sucedió el 6 de agosto de 2014en la mina Buenavista del Cobre, Sonora. Los ríos Bacanuchi y Sonora recibieron 40 millones de litros de un caldo tóxico con cobre, cadmio, aluminio, plomo y arsénico. El gobierno federal exigió a Grupo México la creación del Fideicomiso Río Sonora con 2 mil millones de pesos. Ese dinero recuperaría la salud ambiental, repararía los daños a los más de 22 mil habitantes afectados inmediatos y se instalaría la UVEAS (Unidad de Vigilancia Epidemiológica y Ambiental de Sonora) para vigilar, detectar y tratar la intoxicación por metales pesados en su población. Con ese fideicomiso se capacitaron médicos (en teoría) y se compraron equipo para identificar en los afectados la intoxicación por arsénico (entre otros). La promesa: monitorear sangre y orina de la población buscando metales pesados durante 15 años. ¿Y luego, apá?

En 2017, SEMARNAT y la Secretaría de Salud federales cerraron el fideicomiso, quesque porque ya no había necesidad: el agua estaba limpia y la gente sana. Una contaminación así, sin hacer nada puede durar décadas o siglos. El Dictamen Diagnóstico Ambiental Río Sonora 2023, (SEMARNAT + IMTA + INECC) señala que el fideicomiso representó apenas el 10% del monto real, si no es que menos. El suelo, agua, sedimentos y biota siguen contaminados. Y la gente (el pueblo bueno, sabio y feliz) lleva una década acumulando veneno en su cuerpo. El dictamen publica que en las muestras de agua extraídas de los pozos de la cuenca, las concentraciones de arsénico alcanzaron picos de hasta 0.03 mg/L (3 veces lo permitido).

Esa contaminación de agua pasa por 7 municipios: Arizpe, Banámichi, Huépac, San Felipe de Jesús, Aconchi, Baviácora y Ures, el último punto antes de la zona urbana. Desde Cananea, 271 km después, el agua contaminada del Río Sonora desemboca en la Presa El Molinito, que pasa directamente a la Presa Abelardo L. Rodríguez. “Ah, pero la presa Abelardo está siempre seca”, no importa, el agua no se extrae de su superficie. Hermosillo se abastece del agua que se extrae del subsuelo, de pozos profundos que también están contaminados, (Dictamen, SEMARNAT 2023).

Existen registros mitológicos e históricos de consecuencias por inhalar gases arsénicos, (Hefesto-Vulcano, Napoleón Bonaparte y las muchas familias que murieron por el papel tapiz verde arsénico). Hay registros históricos y literarios por la ingesta de arsénico diluido en agua: los Borgia, Giulia Tofano y Emma Bovary (Mme. Bovary — Gustave Flaubert). Ojo, Umberto Eco en El nombre de la rosa se permite impregnar las páginas de libros prohibidos con un veneno que no existe, supuestamente arsénico, pero no tiene esas consecuencias.

En cuanto al arsénico intravenoso, Paul Ehrlich, Premio Nobel 1908 por identificar el mecanismo de los anticuerpos, trata la sífilis con su compuesto 606 (arsénico). A partir de 1910 y durante más de 30 años el mundo puso arsénico en las venas de pacientes sifilíticos, a pesar de los riesgos. La medicina del siglo XX tenía claras las dosis tóxicas, e identificaba y trataba la intoxicación por arsénico: sabían que se quemaban las venas, los sistemas colapsaban inmediatamente y los síntomas que producía; lástima que un siglo después ya no. Y deberían.

Deberían de saberlo porque el trióxido de arsénico intravenoso es uno de los medicamentos de primera línea para tratar la leucemia promielocítica aguda (LPA), aprobado por la FDA y COFEPRIS. La sífilis ya se trata con antibióticos. Quiero pensar que los oncólogos saben que están inyectando veneno y están conscientes de que tienen que vigilar al paciente. Es verdad que el humanismo cuatrotero ha desprovisto al país de medicamentos oncológicos y de todo en general, pero eso no exime no saber manejar la intoxicación por arsénico, más cuando tenemos una Guía de Práctica Clínica (GPC) del Centro Nacional de Excelencia Tecnológica en Salud (CENETEC) Diagnóstico y Tratamiento de la Intoxicación por Metales: Plomo, Mercurio, Arsénico y Talio. Para revertirlas, la guía menciona los agentes quelantes a suministrar en caso de intoxicación.

La NOM-017-SSA2-2012 (Vigilancia epidemiológica) son las reglas de funcionamiento del Sistema Nacional de Vigilancia Epidemiológica (SINAVE) y el Sistema Único de Información para la Vigilancia Epidemiológica (SUIVE), el cual integra, sistematiza y analiza información sobre 114 enfermedades relevantes para la salud pública. A pesar de ser un país minero, no vigilan la intoxicación por metales pesados. Del SUIVE sale el Boletín Epidemiológico Semanal, según se dice es para tomar decisiones. ¿Dónde están esas decisiones? 

La medicina no es una ciencia exacta, es una ciencia humanista, sin embargo la lógica predomina en cualquier ciencia. El arsénico, por cuadro clínico es lo primero que tendrían que descartar, tanto en urgencias, como en la jurisdicción sanitaria, en la Secretaría de Salud de Sonora, en COESPRISON, y a nivel federal la Dirección General de Epidemiología, COFEPRIS y la Secretaría de Salud. Pero en lugar de ver a los pacientes, se enfocan en “los exámenes de laboratorio que se alcanzaron a hacer en algunos de ellos” como dijo el Secretario de Salud Federal, admitiendo un mal manejo, porque no se les realizaron exámenes de laboratorio a todos, a pesar de los síntomas.

Arsénico, my love, te ignoran como han ignorado las necesidades de la población y que el gobierno está obligado a proveer; pero yo te veo.

En la tabla periódica el arsénico (As) está en los metaloides; tiene un número atómico: 33 y masa atómica de 74,922 u. Como elemento químico no tiene acidez o alcalinidad (no tiene pH). Al volverse líquido sí y es ácido (menor a pH de 7). La sangre es ligeramente alcalina, su pH va de 7.35 a 7.45; por eso al producir arsénico como medicamento se le añaden elementos que dejan el fármaco entre 7 y 7.4 de pH, así la sangre no se sienta agredida. 

C mencionó que sintió que le estaba quemando la sangre desde el inicio: flebitis química. ¿Error gigantesco de fabricación o arsénico clandestino? A C le pusieron un arsénico inestable: demasiado ácido o alcalino. Pensando en el suero vitaminado, pudieron añadirle vitamina C sin saber cómo equilibrar tanta acidez.

El arsénico mal preparado entrando por la vena nada lo detiene: ni la digestión, ni el hígado, ni las barreras del sistema respiratorio al inhalarlo. Corroe de inmediato venas y arterias: la plomería se agujera. La fuga de plasma disminuye el líquido circulante y eso baja la presión sanguínea, por eso el baumanómetro no registró la presión arterial de C y Z se desmayó inmediatamente después de terminar el suero. Se llama choque hipovolémico.

En minutos, el arsénico se abraza como si no hubiera mañana a lo que le da estructura y función a las proteínas: grupo sulfhidrilo. Ese abrazo inutiliza las proteínas, entre ellas enzimas. La más importante para la producción de energía (ATPs) es la enzima piruvato deshidrogenasa. Cual refinería (ciclo de Krebs — transporte de electrones), al no haber piruvato deshidrogenasa, la producción de gasolina celular (ATPs) se detiene y las funciones celulares empiezan a deteriorarse.

Cada 3 a 7 días, la superficie (mucosa intestinal) del tracto gastrointestinal se reemplaza, consumiendo grandes cantidades de energía (ATP) y oxígeno. Al no haber gasolina la replicación celular se detiene. La mucosa intestinal muerta se desprende dejando en carne viva al sistema digestivo. El cuerpo vomita su propia carne muerta y la diarrea tiene sangre. Un sistema gastrointestinal muriendo provoca cólicos terroríficos.

Cada 15 minutos, la sangre le da 15 vueltas a todo el cuerpo, los riñones la filtran 5 veces y el hígado 4. Esa velocidad hace que el hígado empiece a morir (necrosis hepática aguda); por eso Z amaneció amarillo: hepatitis fulminante. Los tubos que filtran la sangre para producir orina se destruyen y se tapan (necrosis tubular aguda), generando insuficiencia renal aguda y anuria (ausencia de producción de orina). El cuerpo está en crisis aguda.

Al no haber gasolina (ATP) la membrana celular deja de funcionar (bomba Na+/K+ ATPasa). No saca sodio (Na) ni mete potasio (K), el encargado de las contracciones musculares. El sodio jala agua y la célula se inunda (edema celular) y la membrana celular se revienta: los órganos fallan. Esto se llama falla orgánica múltiple.

En pánico, sabiendo que todos los órganos se están destruyendo, el sistema inmunológico decide sacar a pelear a todos sus soldados: aumentan los leucocitos en sangre (glóbulos blancos elevados). La plomería con fugas hace que la cascada de coagulación se ponga en marcha con toda velocidad. Se forman coágulos sin ton ni son y estos comienzan a tapar venas y arterias, presentándo una coagulación intravascular diseminada, acabándose las plaquetas sin parar.

Es el colapso total y absoluto de un organismo hackeado por arsénico: no tiene gasolina, no puede utilizar el oxígeno en las células (hipoxia histotóxica), no puede detener la fuga de plasma, ni parar los sangrados, no se pueden contraer los músculos, las células revientan, no se forma orina y el hígado deja de funcionar. El cerebro intoxicado, sin oxígeno, y con sangrados presenta angustia y delirio. En una radiografía pulmonar, la fuga de plasma de los vasos sanguíneos, el propio sangrado por falta de plaquetas, el edema celular hace parecer una neumonía (por eso pensaron que era influenza). Aunque intubaron a Z, no había manera de levantar esa saturación (40-50%) con la cual llegó al hospital.

Hay que saber un poco de medicina para entender que los glóbulos blancos elevados no son exclusivos de una infección. Se elevan ante cualquier agresión: infecciones, muerte de órganos y tejidos, daño celular, quemaduras, inflamación sistémica, estrés fisiológico (dolor extremo, convulsiones, estado de choque), medicamentos y toxinas, cáncer.

Lo mismo ocurre con la coagulación intravascular diseminada. Se presenta cuando hay un daño masivo al organismo, como que te pase un tren encima (síndrome de aplastamiento), quemaduras de 3er grado. Sepsis (infección bacteriana severa). Complicaciones obstétricas: desprendimiento prematuro de la placenta, retención de feto muerto, embolia de líquido amniótico. Veneno de serpientes (cascabel o Bothrops).

Una infección por bacteria puede dar sepsis, pero por más contaminada e insalubre haya estado la clínica, tienen que pasar días para que se reproduzcan en el cuerpo y durante ese tiempo genera fiebre. Las reacciones de Z y C fueron inmediatas y no presentaron fiebre. Si inyectan la cantidad suficiente de bacterias (y sus toxinas) para una reacción inmediata, el suero tendría que verse como agua puerca, leche coagulada o caldo de pollo sucio y no se veía así. 

Aquí debería de haber una cola de renuncias de múltiples funcionarios y médicos de urgencias, personal de enfermería y directivos de hospitales públicos y privados. En Sonora, con el antecedente del derrame tóxico, y la necesidad de saber de salud pública y medicina general, todos reprobaron. Lo malo es que estamos en un gobierno que pide 99.99% de lealtad y 0.01% de ética, dignidad, conocimientos, responsabilidad y conciencia por cuidar a la población. Las piernas de palacio al sol, ¿qué? Ni siquiera se broncearon, aquí van 8 muertos y contando.

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@Marilu_Acosta

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