Por Mónica Hernández

Despertamos en este lado del charco con la noticia que Anne Carson recibiría el prestigioso (sí, aún lo es) Premio Nobel de Literatura, que emociona y conmociona a partes iguales y eso es por la incomprensión que genera. Anne Carson estaba en la “terna” de los apostadores, que cada año lanzan nombres y ponen dinero en el intento de adivinar o predecir quién será el ganador o ganadora. Que sería mujer era “strike cantado”, como se dice en el béisbol. Porque de unos años para acá la Academia Sueca entrega el premio más gordo (en dinero y en poder) alternando un año a un varón y otro a una hembra. Han de creer que con esto se lavan la cara con el asunto de la igualdad. Pero como dicen en este, que es mi pueblo “menos da una piedra”. Mejor que sea así y no como fue durante muchísimos años. Y no porque solo los hombres escribieran bien: a las mujeres ni se les reconocía el arte en la literatura. 

¿Quién es Anne Carson? Es una mujer canadiense de 76 años, erudita y estudiosa de las Letras (con mayúsculas). Traductora, ensayista, profesora de universidades de postín y también una estudiosa de los clásicos (baste decir que su tesis doctoral se basó en los escritos de Safo de Lesbos, de quien descienden todos los conceptos “actuales” de lesbianismo, pansexualidad, bisexualidad y en general, de cualquier pasión, placer, amor, deseo, celos y el largo placer de las emociones de las mujeres). No es una desconocida ni una recién llegada. Es una “profesional”, si el término existe, de las letras y la literatura. 

¿Por qué leer a Anne Carson? El motivo obvio, es porque ganó el Premio Nobel de Literatura. Y estos premios hay que leerlos de primera mano para opinar. Porque los resúmenes de Chat GPT y de Gemini y demás nunca te harán sentir lo que se siente al leer a Anne Carson. Porque Anne Carson, que mezcla la lírica con la narrativa y el ensayo, no se parece a nadie que uno haya leído antes. Porque las letras (en papel o electrónico) le hablan a cada persona que las lee. Porque provoca sensaciones y apela a las emociones. Hay quien siente miedo, hay quienes sienten temor. A mí me emocionan y me aturden pero se me quedan en el cuerpo. Esas sensaciones, huidas del texto, se cuelan debajo de la piel y no hay resumen que consiga hacer lo mismo. Hay que saborearlas, como se saborea un dulce o una bebida preferida. Como se paladea una copa de vino o una buena sopa de tomate rostizado en estos días de frío y humedad. Las letras de Anne Carson son una manta pachona y calientita para el espíritu, de esas que no dejan bolitas en la ropa. Porque a fin de cuentas, si el cuerpo se ha de pudrir, que se nutra el alma. 

Anne Carson no es popular. Sus libros están publicados en editoriales gourmet, en ediciones exquisitas (pienso en mi copia de Nox, con caja y artesanía manual estilo scrap-booking). La lectura de sus letras no es pasiva y quizá por eso no es nada comercial. ¿Quién se anima?


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