Por Natalia Pérez*
Hay imágenes que no se olvidan.Cientos de pilotos formados en silencio. Uniformes impecables. Miradas bajas. Una fila que no termina.
Un homenaje que no solo despide a dos aviadores, sino que deja ver algo más profundo: una comunidad que sabe lo que estuvo en juego.
SUSCRÍBETE PARA LEER LA COLUMNA COMPLETA...