Por Naydú Serrato Castro*
La industria textil tiene rostro de mujer. Y no es una metáfora: es una realidad productiva, económica y social que se teje todos los días en talleres, fábricas, emprendimientos y comunidades enteras.
En América Latina y en México, las mujeres representan una parte fundamental de la fuerza laboral del sector textil. Su presencia no solo es mayoritaria en distintos eslabones de la cadena de valor, sino que también es decisiva en áreas como el diseño, la innovación, el desarrollo de producto y el emprendimiento. La industria textil no solo genera empleo femenino: impulsa liderazgo, independencia económica y movilidad social.