Por Dra. Olivia Sánchez Cabral*
Casi siempre empieza igual. Una tomografía que se pidió por otro motivo: un dolor de espalda, una valoración antes de una cirugía, un chequeo de rutina. Y al final del reporte, una frase que nadie esperaba: "nódulo pulmonar". A veces lo recibe la propia paciente; muchas otras, la hija que acompaña a su papá o a su mamá, y es ella quien pasa la noche buscando respuestas en internet.
Llevo quince años dedicada a la neumología intervencionista, la especialidad que diagnostica y trata enfermedades del pulmón y de la vía aérea desde dentro, sin abrir el tórax. He visto ese miedo muchas veces, y por eso quiero explicar aquí lo que rara vez alcanza a decirse en una consulta apresurada.
Primero: la mayoría de las manchas no son cáncer. Un nódulo es una zona más densa que el resto del pulmón. Puede ser la cicatriz de una infección antigua, un ganglio, una inflamación o un tumor benigno. Los nódulos pequeños resultan benignos en la gran mayoría de los casos. Esto no significa ignorarlo; significa que el miedo no debe tomar las decisiones.
Segundo: toda mancha se estudia, pero no toda se biopsia. El tamaño, la forma, si es sólida o tiene aspecto de "vidrio despulido" y, sobre todo, si ha cambiado con el tiempo, indican qué hacer. Muchas veces lo correcto es repetir la tomografía en unos meses y comparar; si no crece, esa estabilidad es información muy valiosa. Por eso, si tiene estudios anteriores de tórax, búsquelos: una tomografía vieja puede ahorrar mucha angustia.
Tercero, y es lo que más quiero que se sepa: cuando sí hace falta saber qué es, en muchos casos hoy se puede averiguar sin operar. Durante años, la forma más segura de tener la respuesta era una cirugía para retirar el nódulo. Hoy existen procedimientos de mínima invasión. Con la paciente sedada, introducimos por la boca un tubo delgado y flexible, el broncoscopio, y con apoyo de imagen llegamos hasta la lesión para tomar muestras. Con el ultrasonido endobronquial (EBUS) obtenemos muestras de los ganglios del centro del tórax, clave para saber si una enfermedad se ha extendido. Y con la criobiopsia, una sonda que se enfría a temperaturas muy bajas permite extraer fragmentos de tejido más grandes y mejor conservados. Por lo general, la paciente regresa a casa el mismo día o al siguiente, sin heridas en la piel.
No siempre es la vía indicada. Hay casos en los que conviene una biopsia guiada por tomografía a través de la piel, y otros en los que la cirugía es, al mismo tiempo, diagnóstico y tratamiento. Lo importante es que la decisión se tome con todas las opciones sobre la mesa, y no porque nadie las mencionó.
Hay una razón más para insistir en un buen diagnóstico. Si la mancha resulta ser cáncer, ya no basta con confirmarlo: hay que saber de qué tipo es y qué alteraciones genéticas tiene el tumor. De eso depende que una paciente pueda recibir un tratamiento dirigido, en algunos casos en pastillas, en lugar de quimioterapia convencional. Para lograrlo, el patólogo necesita tejido suficiente. Una biopsia bien hecha desde la primera vez evita repetir procedimientos y ahorra semanas que, en esta enfermedad, importan.
Y una advertencia que en México no podemos callar: no haber fumado no descarta el cáncer de pulmón. En la consulta vemos mujeres que nunca fumaron, algunas expuestas durante años al humo de leña o al humo de tabaco de otras personas. "Pero si nunca fumó" no es razón para dejar pasar una mancha.
Si hoy tiene ese reporte en la mano, lleve estas cinco preguntas a su próxima cita: ¿Qué tamaño y qué forma tiene? ¿Hay estudios anteriores para comparar? ¿Basta con vigilar o hace falta saber qué es? Si hace falta, ¿puede obtenerse la muestra sin cirugía? ¿Conviene que me valore un neumólogo intervencionista?
Una mancha en el pulmón no es un diagnóstico. Es una pregunta. Y hoy tenemos mejores herramientas que nunca para contestarla.
*La Dra. Olivia Sánchez Cabral es neumóloga intervencionista en la Ciudad de México. Fue la primera persona en México en cursar un programa internacional formal de la especialidad y se formó, entre otros centros, en el Beth Israel Deaconess Medical Center, hospital de enseñanza de la Facultad de Medicina de Harvard. Fundó la Unidad de Neumología Intervencionista del Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias y preside la Mesa de Neumología Intervencionista del Consejo Nacional de Neumología.

Las opiniones expresadas son responsabilidad de sus autoras y son absolutamente independientes a la postura y línea editorial de Opinión 51.


Comments ()