AMLO en Washington

El orgullo nacional es un componente importante en las relaciones de México con Estados Unidos.

Si hubiera hecho una apuesta sobre esta reunión la habría perdido. Nada indicaba que antes de finales de este año el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador (AMLO), se encontraría cara a cara con el mandatario de Estados Unidos, Joe Biden. Pero ahí lo tenemos. La reunión bilateral de una hora entre los dos líderes está planeada para este jueves 18 de noviembre. Se celebrará en Washington, en el marco de la Cumbre de los Líderes de América del Norte, convocada por Estados Unidos, como se reveló la semana pasada.

El asunto de la reunión bilateral entre AMLO y Biden estaba bloqueado por varias razones. Por una parte, Andrés Manuel López Obrador no iría a Estados Unidos a un encuentro de ese tipo dado que estuvo en este país en julio de 2020 para reunirse con el presidente Donald Trump. Desde el punto de vista del protocolo diplomático, le tocaba a la parte estadounidense regresar la visita. Al alterar este orden, el presidente mexicano demostraría su debilidad y, como sabemos, el orgullo nacional es un componente importante en las relaciones de México con Estados Unidos. 

Por otra parte, el presidente de Estados Unidos tampoco vendría a México para saludar a López Obrador, a pesar de que sigue vigente la invitación que le extendió el mandatario mexicano para participar en los festejos de la Independencia. No lo haría debido al apoyo que dio Andrés Manuel a Donald Trump contra Biden, justo antes de la campaña electoral estadounidense. 

Afortunadamente, esta situación, que no tenía salida aparente, se logró resolver gracias a la diplomacia, que es el arte de encontrar soluciones ahí donde las posiciones están atrapadas en consideraciones irreconciliables. No sé a quién se le ocurrió reactivar la Cumbre de los Líderes, pero no cabe duda de que fue una idea brillante gracias a la cual se pudieron marginalizar los obstáculos “protocolarios” y “de orgullo” que impedían organizar la primera reunión entre Biden y López Obrador. 

Recordemos que la Cumbre de los Líderes de América del Norte es una reunión trilateral que se celebra entre los presidentes de Estados Unidos y México y el primer ministro de Canadá. El formato fue establecido en 2005 con el objetivo de ampliar la cooperación regional, anclada principalmente al acuerdo de libre comercio entre los tres países y a otros ámbitos de interés común, como la seguridad y la prosperidad. Funcionó durante la administración de George W. Bush y Barack Obama, y dio lugar a ocho cumbres trilaterales con la participación de Vicente Fox, Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto. Esta cumbre quedó en el olvido durante la época de Donald Trump.

Intuyo que fue la parte estadounidense la que propuso la reactivación de la Cumbre de los Líderes. Desde el punto de vista diplomático le toca efectivamente a EU organizar esta reunión, después de los últimos encuentros que tuvieron lugar en México (Toluca) en 2014 y en Canadá (Ottawa) en 2016. De ahí también salieron las invitaciones. No cabe duda de que es a Biden a quien más le importa cerrar el primer año de su gobierno con la reunión con el presidente mexicano. Sin la foto con el mandatario mexicano la nueva administración se convertiría fácilmente en un blanco de críticas de la oposición por no haber logrado el encuentro con el presidente del país donde se originan importantes problemas para EU, como la migración y el narcotráfico. 

En cuanto a México y Canadá, hay que agradecer que se sumaron a esta reactivación. En esta ocasión, el objetivo de la reunión regional, que durará dos horas, es ampliar la cooperación trilateral a ámbitos nuevos como la salud, a raíz de la pandemia de Covid-19, el medio ambiente y la migración. Ojalá sea también la plataforma para salir de diferentes cuellos de botella en los que se metieron las relaciones bilaterales de México con sus socios de América del Norte. Aunque el presidente mexicano ya mencionó que la reforma eléctrica no está en la agenda, es de esperar que este y otros temas problemáticos se tocarán en las reuniones bilaterales con EUA y Canadá, respectivamente. 

Ahora bien, en este contexto se confirma una vez más que el orgullo sigue muy vigente en la narrativa mexicana sobre sus relaciones con el vecino del Norte. Marcelo Ebrard, al presentar el programa de la visita de AMLO en Washington, subrayó que la siguiente Cumbre de los Líderes tendrá lugar en México en 2022. Seguramente para que no se pensara por aquí que la parte mexicana hizo algunas concesiones a EU más allá de una relación puramente institucional

A veces las relaciones entre los países parecen juegos de niños. Qué bien que la diplomacia ayuda a maquillarlo todo. Y qué bueno que así ocurre, porque sin eso no podríamos dar ni un paso en la convivencia entre las naciones que tienen largas historias de amores, odios y agravios. 


Profesora de Relaciones Internacionales, Tec de Monterrey 

@BeataWojna


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