Con el agua al cuello

Yo no puedo dejar de ver la frente en alto y el ímpetu de una comunidad que en cuestión de dos horas perdió casi todo, casi todo, menos la dignidad. 

Ésta es la historia de Roberto, de Giselle, de José de Jesús, de Juan Felipe, de Martha, de Alberto y de todas las personas que tenían un negocio, una casa y una vida hecha a las orillas del río Tula.

“Nadie nos avisó”, insisten. Fue en un lapso de dos horas en el que el agua llegó a tocar el techo de sus casas. Puertas borradas por la inundación y crist…

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