Un eco se escucha en nuestras calles

Tejamos alternativas para la paz desde las capacidades que tenemos, actuemos desde el poder personal y colectivo; aportando, exigiendo, colaborando, con firmeza y flexibilidad, con compasión y empatía

Olga Sánchez Cordero*

En años recientes en México y en todo el mundo hemos vivido una revolución en los derechos de la mujer. Hoy las voces que resuenan en las calles claman igualdad y generan un eco que sacude los cimientos de nuestra nación y del planeta entero. Este eco ha surgido como un murmullo desde el pecho de nuestras abuelas para ahora escucharse como un grito que proviene de nuestro pecho y que heredamos a las nuevas generaciones.

Innegablemente las mujeres, todas juntas, hemos conseguido muchísimos avances en materia de igualdad y paridad y ahora somos testigos de los cambios que resultaron de seguir nuestras convicciones. Hoy mujeres lideramos espacios que tradicionalmente eran exclusivos de los hombres, hoy somos lideres del cambio y desde nuestra renovadora visión lo estamos cambiando todo, tal como el agua llega a revitalizar un espacio para dotarlo de una nueva vida.

Sigamos trabajando para poner fin a los feminicidios, fin a la violencia política de género, fin a las agresiones cotidianas, fin a las desapariciones, fin al abuso sexual de niñas y mujeres. Fin a toda violencia contra la mujer.

Porque tenemos una deuda histórica con las mujeres. Y la única manera de pagar esta deuda es generando un verdadero cambio social a ras de tierra, en territorio, en las calles, con las mujeres que nos necesitan, como lo hemos venido haciendo desde el gobierno y desde la sociedad.

Cierto, el camino que nos queda por delante aún es largo. Faltan muchos espacios por conquistar. Pero todas y todos podemos ir avanzando desde nuestros espacios lo mismo desde los Poderes Legislativo, Judicial y Ejecutivo, que de la sociedad civil.

Pero sin perder de vista que necesitamos impulsar que cada persona, desde su poder individual cambie su mentalidad y su actuar. No es sólo tarea del gobierno, es de una sociedad, en su conjunto y en lo individual, que debe decir basta a la reproducción de un sistema cultural machista.

Debemos modificar las dinámicas sociales para transformar de manera definitiva la conciencia cultural de la sociedad para que no exista un retroceso en los objetivos hasta ahora alcanzados. Ni un paso atrás.

Todas y todos somos responsables de prevenir estas violencias y tenemos el poder de frenarlas y de propiciar el cambio cultural que se necesita, desde los hogares y las comunidades, hasta las instituciones del Estado.

Para tener el futuro que queremos, por el que lucharon nuestras abuelas, por el que he luchado 55 años y por el que ahora mis nietas me guían, actuemos, no esperemos a que alguien más lo haga. Tejamos alternativas para la paz desde las capacidades que tenemos, actuemos desde el poder personal y colectivo; aportando, exigiendo, colaborando, con firmeza y flexibilidad, con compasión y empatía, con inteligencia y con tenacidad feroz para defender nuestros derechos.

Que el mundo se estremezca, generemos un choque cultural que resuene a lo largo de la estructura social y el tiempo. Para que como dice la ONU en este día: “Pinta el mundo de naranja: ¡Pongamos fin a la violencia contra las mujeres YA!”

*Olga Sánchez Cordero. Senadora y ministra en retiro


Las opiniones expresadas son responsabilidad de sus autoras y son absolutamente independientes a la postura y línea editorial de Opinión 51.


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