Jan 20 • 3M

Sí, otra vez nos vieron la cara

Nos quisieron vender el milagro mexicano, pero nos entregaron ventiladores inservibles, con sobrecostos y a destiempo.

Sandra Romandía
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Sandra Romandía

Tener memoria importa. Recordar las promesas, anotar lo pendiente y luego revisar cuentas.

Desde la trinchera del periodismo es lo que hacemos todo el tiempo aunque hay que lidiar con encontrar sorpresas que nos indignan a todos.

Y voy con este caso, ¿recuerdan que a inicio de la pandemia el presidente Andrés Manuel López Obrador prometió que México fabricaría sus propios ventiladores para pacientes con Covid 19?

La cuestionada y polémica directora de Conacyt, María Elena Álvarez-Buylla, sería la responsable de coordinar la misión de crear una patente, lograr la “soberanía tecnológica” y, además, hacerlo a bajo costo.

Cuando en las primeras semanas de la propagación del virus el mundo se dio cuenta que los ventiladores para la respiración artificial del paciente eran cruciales para salvar vida, éstos empezaron a escasear. Por eso era tan importante su fabricación.

Pero ¿qué fue lo que pasó? Y ahí el periodismo de nuevo entra en su papel de fiscalizador del Estado. Que nos mintieron. El reportaje:  Los ventiladores de la 4T: con retrasos, sobrecostos y regalados a Cuba, publicado en Emeequis en autoría de Santiago Alamilla, así lo muestra.

¿Qué es lo que el equipo de investigación de esa revista digital encontró? Que no hay ninguna patente, los ventiladores costaron casi el doble de lo prometido (pasaron de una proyección de 137 mil pesos por unidad a 257 mil) y otro modelo más de 300 mil pesos. Bueno, hasta ahí nos preocupa ese dispendio y mala proyección de lo que se pensaba gastar, pero hay algo más: finalmente los lotes estuvieron casi medio año después de la fecha prometida; en algunos casos los hospitales los recibieron cuando ya había pasado la primera ola de contagios y ya empezaban a circular las primeras vacunas.

Pero como toda realidad es susceptible de empeorar, hubo algo peor: realmente no funcionaron. Médicos que hablaron con el reportero confirmaron que el “frankenstein” final resultó un aparato que no es útil para cuando un paciente necesita estar conectado a un respirador debido a que no es automático sino semi manual.  Un video que los mismos médicos grabaron en el Hospital de Alta Especialidad del ISSSTE en Morelia durante una capacitación, muestra que quienes enseñan a utilizarlo en los nosocomios reconocen que los aparatos son “lo más básico de lo básico” y solo para usarse como emergencia. ¿En serio?

Bueno, cuando parecería que no podemos sorprendernos más, resulta que hay aún algo más grave en esta historia: 200 de los poco más de mil ventiladores no sabemos donde están. Sí, Conacyt respondió en un oficio que habían sido enviados a Cuba, pero la Secretaría de Relaciones Exteriores desconoció esa donación en una respuesta de acceso a la información pública.

Al hacer una revisión a las cuentas digitales oficiales de Cuba no hay ningún agradecimiento o evidencia de la entrega de aparatos, mientras que el país caribeño sí reconoció haber recibido otros insumos de parte de México durante la pandemia.

Así que, finalmente, nos damos cuenta que otra vez nos mintieron, otra vez se inflaron costos, otra vez se hicieron cosas de mala calidad y otra vez el gobierno federal no se hace responsable de sus errores ni castiga a nadie. Porque lo más grave de este tipo de historias es que los ciudadanos pagamos con nuestro dinero y nuestras vidas. ¿Y los culpables? Como muchas de las veces… Quién sabe.

@sandra_romandia


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