Por Sandra Romandía
Durante décadas, el Instituto Nacional Electoral construyó una estructura de funcionarios especializados en organizar elecciones, fiscalizar recursos, supervisar partidos políticos y administrar procesos que requieren conocimientos técnicos difíciles de improvisar; esa experiencia acumulada, que no depende de la simpatía por un partido ni de la cercanía con un funcionario, es precisamente lo que permite que una institución siga funcionando cuando cambian sus autoridades. Sin embargo, durante la presidencia de Guadalupe Taddei comenzaron a llegar a posiciones estratégicas personas cuyas trayectorias profesionales tenían poco que ver con las responsabilidades que recibieron, mientras otros funcionarios con años de experiencia abandonaban el organismo.
Una investigación que publicamos este miércoles en EMEEQUIS, realizada por Miguel Ángel Teposteco, documenta varios de esos nombramientos a partir de los currículums oficiales de quienes integraron el círculo de la expresidenta del INE; los hallazgos resultan especialmente relevantes ahora que Taddei renunció en medio de investigaciones por presuntos conflictos de interés y contrataciones millonarias con proveedores cercanos, y que su sucesora provisional, Blanca Cruz, comenzó una revisión de los puestos directivos que ya provocó la salida de 15 funcionarios.