Ni brujas, ni hadas…
No es maldad. Es una mezcla de emociones contenidas: cariño, inseguridad, humor negro… y también un ego que a veces nubla la realidad de las de junto.
Mujeres al frente del debate, abriendo caminos hacia un diálogo más inclusivo y equitativo. Aquí, la diversidad de pensamiento y la representación equitativa en los distintos sectores, no son meros ideales; son el corazón de nuestra comunidad.