Por Valentina Luján
Si te dijera que ser feliz es tu responsabilidad —la más importante—, ¿qué pensarías?
La felicidad es una construcción que empieza por una decisión y continúa con mucho trabajo consciente.
Todos queremos ser felices, pero muy pocos saben qué es eso, y muchos menos cómo se construye. Pensar que la felicidad es cuestión de magia o suerte te condena a la inacción y, por tanto, a la infelicidad. La felicidad es una habilidad que se puede aprender y desarrollar, y qué mejor que hacerlo de la mano de las ciencias de la felicidad para “ir a la segura”.
¿Crees que la felicidad son momentos? ¿Crees que alguien o algo te hará feliz? ¿Crees que la felicidad se alcanza o se encuentra? ¿Crees que tu pareja te hará feliz? Si contestaste que sí a cualquiera de estas preguntas, son justamente esas creencias las que te impiden ser realmente feliz.
La felicidad es un término familiar y desgastado para la mayoría. Es un concepto abstracto, lleno de etiquetas y condicionamientos, que pareciera inalcanzable. ¿Cómo ser feliz si no sabes con claridad qué es eso? Hoy 20 de marzo celebramos el Día Internacional de la Felicidad, quiero compartir contigo un concepto claro.
Cabe mencionar que hablaremos de “ser feliz”, no de “estar feliz”. “Estar feliz” refiere a un estado de ánimo momentáneo, vinculado a emociones placenteras como la alegría. Se relaciona con la dopamina, es de corto plazo y tiene que ver con la intensidad de las experiencias.
En cambio, “ser feliz” es una idea ambiciosa y de largo plazo, vinculada a la plenitud, la serotonina y la consistencia de las experiencias. Requiere incomodidad, porque implica elegir lo mejor por encima de lo fácil y estar dispuesta a construir hábitos de bienestar sostenible (no perfecto). De ahí que la felicidad sea cuestión de esfuerzo y mérito.
El concepto de felicidad que más me ha hecho sentido es el de mi maestro, el Dr. Tal Ben-Shahar, quien considera que la felicidad es el bienestar integral.
¿Y qué integra? Según su modelo SPIRE, cinco dimensiones:
- Espiritual: presencia (vivir aquí y ahora) y sentido de propósito (un para qué).
- Física: salud y autocuidado: nutrición, ejercicio, sueño, tacto y gestión del estrés.
- Intelectual: aprendizaje, desarrollo de habilidades, curiosidad y distintos tipos de inteligencia.
- Relacional: vínculo sano contigo para poder relacionarte sanamente con otros.
- Emocional: resiliencia y optimismo.
Por ello, la definición de felicidad que quiero compartirte es: tener la valentía de construir en tu vida presencia, sentido de propósito, salud (mental y física), aprendizaje, conexión y disfrute, en congruencia contigo.
Después de más de 25 años estudiando el comportamiento humano y seis años en las ciencias de la felicidad, hoy sé que, si bien la felicidad puede significar cosas distintas para cada persona, también existen conceptos, herramientas e información científica que pueden aumentar tus probabilidades de construir una vida con bienestar.
Probablemente vivas la felicidad como todo o nada —blanco o negro—: la tienes o no la tienes. Pero en realidad se construye progresivamente, a través de hábitos. Entonces, en lugar de preguntarte “¿cómo puedo ser feliz?”, pregúntate: “¿cómo puedo ser un 2% más feliz?”. Así te planteas objetivos alcanzables y te acercas a la felicidad de forma realista.
Me gusta pensar que construir felicidad es como armar un Lego, donde cada pieza representa un tipo de bienestar: una de buen dormir, otra de amor propio, otra de curiosidad, otra de respiración consciente… Y así sucesivamente.
Con una diferencia: en la construcción de una vida plena, seguirás colocando piezas hasta el último día. Porque si en algún momento descuidas esos hábitos que te hicieron sentir bien, todo puede venirse abajo y tu satisfacción con la vida se verá comprometida.
Construir una vida plena requiere un esfuerzo permanente. Implica recalibrar la brújula y reinventarte constantemente, porque el ser humano es un sistema cambiante que vive en entornos complejos: familia, sociedad, cultura, organizaciones. Lo que te funcionó antes no necesariamente te funciona hoy.
Este es mi primer texto en Opinión 51, así que te propongo que vayamos aterrizando el concepto de felicidad y lo llevemos a la práctica con ejercicios sencillos, para que poco a poco —a tu ritmo— vayas colocando piezas al Lego de tu vida.
Esto es importante por dos razones:
- El costo de no hacerlo es alto: implica resignarte a vivir a medias, sin ilusión, cansadx de tus días.
- Nadie lo hará por ti. La felicidad es un camino individual que nadie —por más que te ame— puede construir en tu lugar.
Cuando entendemos que la felicidad es una responsabilidad personal y decidimos construirla de forma consciente e intencional, transformamos nuestra manera de percibir el mundo y de vivir.
Recuerda: ser feliz es tu responsabilidad.
Las opiniones expresadas son responsabilidad de sus autoras y son absolutamente independientes a la postura y línea editorial de Opinión 51.

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