Por Yessica de Lamadrid

De la realidad verificable a la verdad construida, 
y cómo dejamos de buscar lo cierto para habitar lo conveniente.

La verdad no murió, solo dejamos de necesitarla. Y en ese momento, todo cambió.

Durante siglos, la verdad fue un contrapeso, un referente, un límite incómodo frente al poder. Podía ocultarse, manipularse, distorsionarse, pero nunca era irrelevante.

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Mujeres al frente del debate, abriendo caminos hacia un diálogo más inclusivo y equitativo. Aquí, la diversidad de pensamiento y la representación equitativa en los distintos sectores, no son meros ideales; son el corazón de nuestra comunidad.