Por Yohali Reséndiz
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Esta columna está dedicada, en su mayoría, a investigar y comprobar las denuncias que recibo en mi correo.

Es por ello que hoy denunciamos que la Clínica 1 del IMSS en Morelos —la cual visitamos y comprobamos— se quedó sin servicio de laboratorio. Decenas de pacientes diariamente requieren estudios y son rechazados por decisiones administrativas de algunos abusivos.

Así, el proveedor Hemoser, que durante más de una década ha prestado el servicio, fue enterado de que sería desplazado en medio de un proceso que, internamente, buscó colocar a otra empresa llamada Atlantis y, con ello, repartirse las jugosas ganancias.

La denuncia es la siguiente:

Los equipos de laboratorio estaban en comodato con Hemoser y, cuando este proveedor fue notificado de que ya no trabajaría con el IMSS Morelos, en cuestión de horas retiró sus equipos de todos los lugares donde prestaba el servicio, debido a que no accedió a venderlos o rentarlos a Atlantis.

Resultado:El IMSS Plan de Ayala, sin laboratorio.

¿Y cuál fue la solución?

Subrogar servicios a laboratorios y hospitales privados con precios excesivos.

Es decir: lo que antes se hacía dentro del IMSS, hoy se paga afuera.

¿Cuánto le cuesta al IMSS Morelos esta “transición”?

¿Cuántos estudios se retrasan o se niegan diariamente mientras tanto?

¿Cuántas vidas están en riesgo?

¿Quién autorizó dejar sin capacidad operativa a una clínica de este tamaño?

Su nombre:Raúl Aguilar Lara, doctor y Coordinador Auxiliar de Segundo Nivel del IMSS.

Así que no solo es la Clínica 1: todo el IMSS en Morelos enfrenta esta misma situación.

Un médico que, según testimonios, se presenta como el encargado de firmar o decidir contratos de servicios médicos, medicamentos y mantenimientos, a pesar de que, formalmente, ya no tendría facultades para adjudicar contratos.

Hay, además, un señalamiento aún más grave: que él y su círculo cercano —Milton Arnulfo Cañedo, Víctor Quezada y América Morales— estarían solicitando dinero a proveedores para acceder a contratos o mantenerlos. Es una extorsión. Literal: cobro de piso normalizado.

Desde esta columna se han denunciado esquemas de corrupción dentro del sistema de salud pública, y este es uno más.

En automático, lo local se vuelve nacional, y hay que preguntar directamente al director general del IMSS, Zoé Robledo:

¿Está usted enterado de que la Clínica 1 se quedó sin laboratorio tras la salida del proveedor, a pesar de que ya se había adjudicado a otra empresa que no tenía la capacidad instalada para dar el servicio y mientras la licitación seguía desierta en el portal de compras del IMSS?

¿Quién tomó la decisión de cambiarlo sin garantizar la continuidad del servicio?

¿Existe un contrato vigente con la empresa que hoy está operando o subrogando los estudios?

¿Cuánto está pagando el IMSS por esos servicios externos?

¿Quién supervisa estas adjudicaciones en Morelos?

¿Tiene el doctor Raúl Aguilar Lara facultades legales para decidir contratos… o está operando al margen de la institución?

¿Por qué varios proveedores lo identifican como el operador real?

Y no, no se trata de escandalizar. Se trata de dimensionar la gravedad en la salud pública; de visibilizar la situación de cientos de pacientes que necesitan estudios hoy, no mañana. Y también de exponer lo que viven sus familias, que, en la angustia, buscan dinero para pagar estudios y resuelven como pueden —y como no deberían— lo que la institución tendría que garantizar.

Estos recursos públicos no pueden convertirse en negocio privado de unos cuantos. Y una institución no puede darse el lujo de abandonar a quienes enfrentan una enfermedad. Es, simplemente, un tema de sensibilidad y congruencia.

El IMSS Morelos sin laboratorio…

Es la salud de miles. La diferencia entre vivir o, quizá, morir.

Aquí le daremos seguimiento a todas las denuncias que me hagan llegar a mi correo o redes sociales: @yohaliresendiz

Porque yo sí contesto.Correo: periodismoatodaprueba@gmail.com

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@yohaliresendiz

Las opiniones expresadas son responsabilidad de sus autoras y son absolutamente independientes a la postura y línea editorial de Opinión 51.


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