Por Yohali Reséndiz
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Un millón de dólares es una cifra suficientemente tentadora. Sólo que aceptarla puede resultar muy poco si se pierde todo: amistades entrañables, la confianza, el buen nombre, la honorabilidad. Claro, cuando eso importa.

Porque cuando se tienen pocos escrúpulos y se es un mediocre con suerte, esa cantidad es para volverse loco… Eso justo le ocurrió a Ulises Lara: se volvió loco y se la jugó.

Ahora, vamos al fondo, ¿qué pasaba en la Fiscalía General de la República cuando Ulises Lara salió por la puerta argumentando “motivos personales”?

Regresemos a la máquina del tiempo y contemos qué ocurrió.

Ulises Lara llegó en enero de 2026 a encabezar la Fiscalía Especial en Investigación de Asuntos Relevantes de la FGR, cargo con mucho caché para alguien que, aunque no daba el ancho pero que tenía un gran activo y tesoro invaluable: el cariño y el aval de Ernestina Godoy, entonces ya fiscal general de la República.

Durante años, Godoy  depositó responsabilidades importantes en Lara. En la Fiscalía de la Ciudad de México fue su vocero y posteriormente quedó al frente de la institución de manera interina.

La confianza estaba ahí.

Y hay un capítulo de esta historia que conozco muy bien: Morelos.

Ulises Lara llegó al estado después de salir cuestionado de la Fiscalía de la Ciudad de México, entre otras cosas por la polémica sobre su título y su cédula profesional en Derecho.

En Morelos encontraría refugio político. Lara tenía cercanía con la gobernadora Margarita González Saravia y su nombre llegó incluso a estar entre las posibilidades para ocupar la Fiscalía General del Estado. Estuvo a nada de convertirse en fiscal de Morelos. Gracias a Dios que no fue así. 

Lo que sí es que, Lara sí obtuvo un lugar en el estado: fue nombrado titular de la Fiscalía Federal de la FGR en Morelos y ahí permaneció alrededor de siete meses sin ningún resultado, solo cobrando su cheque. 

Durante ese periodo no obtuvo resultados relevantes al frente de la representación federal.

Hasta que apareció, otra vez, Ernestina Godoy.

Godoy lo rescató políticamente y lo regresó al primer plano.

En enero de 2026, Ulises Lara dejó Morelos para encabezar la Fiscalía Especial en Investigación de Asuntos Relevantes de la FGR.

Otra vez Ernestina. Otra vez la confianza.

Fue el 22 de abril de 2026 cuando Lara apareció junto al secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, para anunciar uno de los golpes contra el mercado ilegal de combustibles.

Frente a micrófonos, lámparas y cámaras, el “consentido de Ernestina” presentó la investigación.

Ese día explicó públicamente cómo habían seguido la ruta de una estructura denominada “Los Petrofactureros”. Luego, un comunicado oficial de la Secretaría de Seguridad detallaría las investigaciones, los análisis fiscales y financieros, incluso entrevistas, trabajo de campo, peritajes e información obtenida mediante control judicial.

No era poca cosa, eh, habían encontrado personas físicas y morales vinculadas con más de 40 empresas que simulaban operaciones en los sectores energético, logístico y de transporte sin contar siquiera con infraestructura real.

Hubo seis órdenes de aprehensión, cinco inmuebles asegurados, 47 vehículos de alta gama, joyería y efectivo.

En aquel momento, las autoridades calcularon una afectación económica superior a 126 millones de pesos y quien explicó públicamente parte de esa investigación fue Ulises Lara.

Menos de tres meses después, su nombre aparecería ya no como el fiscal que perseguía estructuras relacionadas con combustibles, sino en señalamientos periodísticos sobre presuntos vínculos con personajes relacionados con ese negocio.

La rueda de la fortuna había girado.

José Antonio Cortés Huerta, “El Titán”, presunto integrante de una célula del Cártel del Noreste, según las investigaciones de las autoridades, también fue vinculado con contrabando de combustible y lavado de dinero.

“El Titán” fue ligado a Roberto Blanco Cantú, alias “El Señor de los Buques”, personaje incluido en investigaciones sobre huachicol fiscal.

Entonces, el calendario marcó: Lunes 13 de julio de 2026.

“El Titán” quedaba en libertad después de que una jueza determinara que no existían elementos suficientes para volverlo a vincular a proceso y un día después, el martes 14 de julio, Ulises Lara dejó la Fiscalía General de la República.

La explicación oficial para la salida de Lara fue: 

“Motivos personales”.

Sólo tres días después, el 17 de julio, el periodista Raymundo Riva Palacio publicaría algo muy grave.

Según dos fuentes citadas por él, la liberación de “El Titán” habría sido precisamente el detonante de la salida de Lara y agregó otro señalamiento: un trabajo de contrainteligencia habría encontrado presuntos pactos entre Lara y personajes involucrados en el contrabando fiscal. Entre los nombres mencionados está el del empresario Raúl Rocha Cantú.

Hasta ahí lo publicado por Raymundo Riva Palacio.

Y ahora… otro nombre y su historia ligada a Lara.

Resulta que Mauro Alberto Núñez Ojeda, “El Jando”, fue detenido el 8 de febrero de 2025, en Jesús María, Culiacán, luego de un enfrentamiento en el que murió un elemento del Ejército y cinco resultaron heridos.

Al llegar ante la Fiscalía, "El Jando" proporcionó otro nombre, aunque luego fue identificado correctamente, vinculado a proceso y considerado por la autoridad como un integrante de alto nivel del Cártel de Sinaloa y un riesgo para la seguridad nacional.

Póngase cómodo porque esto se pone más interesante.

En agosto de 2025, “El Jando” fue entregado a Estados Unidos junto con otros 25 individuos considerados de alta peligrosidad y así transcurrieron diez meses.

En junio de 2026, según la versión oficial de la FGR, el nuevo equipo encabezado por Ernestina Godoy revisó las carpetas y encontró coincidencias de voz y huellas dactilares.

Hallazgos que debieron convertirse en proyectiles para Ernestina: Ulises Lara le había fallado, al convertirse en una cifra más de las víctimas de la corrupción. 

Porque aquel hombre que México había detenido y posteriormente entregado a Estados Unidos era el piloto que el 25 de julio de 2024 había trasladado desde Culiacán hacia Nuevo México a Ismael “El Mayo” Zambada y Joaquín Guzmán López.

México lo tuvo y lo entregó.

La versión pública de este capítulo la explicó la propia FGR y fue hasta meses después cuando terminó de establecer su papel en uno de los episodios criminales y diplomáticos más importantes de los últimos años.

Aquello explotó públicamente. Ulises Lara estaba al frente de Asuntos Relevantes.

Y otra vez, la rueda de la fortuna se posicionaba pero Lara caía:

El 14 de julio, Lara es despedido “por razones personales” que tienen que ver, según lo publicado, con la aceptación de un millón de dólares en efe…

Y así, casual, un día después, la FGR hizo pública su explicación sobre “El Jando”.

El 23 de septiembre de 2026, Carlos Loret de Mola publicó parte de la historia de su despido en la que, según fuentes que describe como de primer nivel en Palacio Nacional, Ernestina Godoy habría informado personalmente a la presidenta Claudia Sheinbaum que habían descubierto a Ulises Lara en un presunto acto de corrupción por el equivalente a un millón de dólares.

Loret sostiene en su columna que ambas habrían decidido separarlo, pero permitiéndole salir mediante aquella discreta explicación de los “motivos estrictamente personales”, y afirma que no habría una investigación que lo persiguiera por ese asunto.

Y yo pregunto:

Entonces, cuando otro funcionario reciba cualquier otra cantidad, ¿sólo saldrá por la puerta de atrás y, con mucha vergüenza, disfrutará de ese capital mal habido?

¿O cuál es el mensaje?

¿Habrá perdón y olvido para quienes no resistan la tentación del soborno?

¿Se van “por razones personales” y ya?

No, pues qué chafa.

Porque si la fiscal tuvo conocimiento de un posible acto de corrupción y no le aplicó la ley a su amigo, aún con el corazón roto, hay algo que no puede olvidar: su deber es con los ciudadanos, no con un amigo señalado por un presunto acto de corrupción.

Hasta este momento en que escribo esta columna no encuentro ninguna denuncia ni una comunicación oficial de la FGR que confirme que Ulises Lara está denunciado por corrupción.

Y si esta historia publicada es falsa, que la FGR lo diga.

Ese millón de dólares provino por dos temas: "El Jando" y el asunto del huachicol. 

Y lo publico porque mis fuentes son confiables y, aunque me ofrecieran un millón de dólares para omitir estos datos, no cambiaría por dinero la credibilidad de la que hoy gozo.

Vaya, no soy Ulises Lara.

✍🏻
periodismoatodaprueba@gmail.com / @yohaliresendiz

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