Por Yohali Reséndiz
Ser mujer no nos exhime de ser crueles y lo escribo porque hay mujeres que también participan en feminicidios.
Como mujer me he negado a bajar la voz cuando las señaladas son otras mujeres y la sororidad no puede convertirse en una coartada para encubrir nuestras violencias hacia otras mujeres.
En estos días, en Morelos, he compartido dos casos que obligan a mirar a las mujeres feminicidas.
El primero ocurrió el 21 de abril de 2026, dentro de una escuela primaria en Jumiltepec, municipio de Ocuituco. Según la Fiscalía, Yaneth “N” habría agredido con un arma blanca a otra mujer y provocado las lesiones que ocasionaron su muerte, hoy, Yaneth "N" tiene una orden de aprehensión por su probable responsabilidad en feminicidio y las autoridades emitieron una ficha para localizarla, a diferencia de otras fichas de búsqueda, la prófuga es una mujer buscada por la justicia.
El segundo caso que he expuesto, es el de Margarita Ceceña, atacada el 1 de julio de 2022 en Cuautla, Margarita fue amenazada, golpeda, la rociaron con gasolina y le prendieron fuego; entre las señaladas por la Fiscalía de Morelos hay mujeres: Karen Jaqueline “N” y Nataly “N” que ya fueron detenidas en Guerrero el 25 de septiembre de 2026 y posteriormente vinculadas a proceso por su probable participación en el feminicidio y otros delitos. Su vinculación no equivale a una sentencia y la sola idea de que una mujer siempre protege a otra, ya no existe, al menos ya no en mi.
Pasaron cuatro años para detener a dos de las mujeres señaladas.
Fátima Cecilia tenía siete años cuando fue secuestrada al salir de su escuela, el 11 de febrero de 2020, en Xochimilco, aún me estremezco cuando cubrí su feminicidio. Durante mi investigación, una mujer de nombre Gladis Giovanna “N”, se la habia llevado como parte de un festín para su pareja de nombre Mario. El 30 de abril de 2025, ella y Mario Alberto “N” fueron condenados a 170 años de prisión por secuestro agravado y feminicidio.
En Veracruz, la Fiscalía del estado informó el 14 de julio de 2025 que Alma Yaneth “N” recibió una sentencia de 70 años de prisión por el feminicidio de una víctima identificada con las iniciales C.A.C.; de nuevo una mujer feminicida.
Como mujer, estos casos me indignan, como periodista ya no me sorprende.
No logro aún determinar cómo es que si las mujeres saben como es caminar con miedo, como se apoderan los nervios de nosotras cuando no sabemos si las mujeres que amamos aún no llegan a casa, en fin, muchos ejemplos, aun así, hay mujeres capaces de participar en la violencia a la que tantas otras intentamos sobrevivir.
Y no se a ustedes, pero a mí no me sirve una sororidad que exige silencio frente a una agresora.
Asi, que las conmino a participar compartirndo las fotografias de estas mujeres feminicidas que he colgado en mis redes sociales.
Lo que exijo como mujer es algo elemental: que se investigue a todas las personas involucradas, que se pruebe qué hizo cada una y que nadie encuentre protección en su parentesco, su poder o su condición de mujer.
Yo tengo claro de qué lado estoy: del lado de la que ya no puede hablar. No del lado de quien pretende que, por ser mujer, le bajemos la voz y cuidemos el rostro.
Las opiniones expresadas son responsabilidad de sus autoras y son absolutamente independientes a la postura y línea editorial de Opinión 51.

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