Por Adela Navarro Bello
Del cuadro de Yayoi Kusama, la pintora japonesa, adquirido en 2024 por Andrés Manuel López Beltrány valorado en medio millón de pesos, a la casa valuada en 12 millones de pesos del senador Gerardo Fernández Noroña en Tepoztlán, Morelos; del collar de la firma de joyería de alta gama francesa, Van Cleef & Arpels a costo de 220 mil pesos, que portó la alcaldesa de Acapulco, Abelina Rodríguez, al caso más reciente: los 800 mil pesos que la diputada -también de Morena como todos los antes mencionados- Alejandra Ang Hernández cargaba en compartimentos de su camioneta cuando cruzaba a los Estados Unidos por la garita de Mexicali-Calexico.
“La austeridad no es un asunto administrativo, es un asunto de principios”, solía decir el presidente Andrés Manuel López Obrador cuando gobernó el país de 2018 a 2024. Fue reiterativo: “Se acabaron los lujos, los sueldos exorbitantes y los privilegios para los de arriba”. Incluso llamaba a adoptar ese principio, por él promovido en la vida personal, no sólo de funcionarios, sino de los mexicanos que le escuchaban. “Si ya tenemos un par de zapatos para qué queremos otro”, conminaba.
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