Por Alba Medina
Hace más de cuatro décadas, una prenda de vestir femenina se convirtió en el símbolo de un conflicto armado. Hoy, Beatriz Pérez busca resignificar ese legado y convertir su traje típico en un gesto de reconciliación.
A principios de los años ochenta, los pobladores del municipio de Copala, en la Mixteca oaxaqueña, se alzaron en armas para defender su territorio. Lo que para distintos gobiernos se redujo a “un conflicto de tierras”, para los triquis de Copala fue el último recurso para terminar con años de abusos.
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