Por Areli Paz 
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Respondona: depende de quién y en qué contexto. Si es en redes, te van a aplaudir; en la vida real… te van a criticar.

Ser bella: te da ventajas sobre otras. Es falso que a nadie le importe y que nadie lo note.

Ser inteligente: eso casi nadie lo ve, sólo cuando necesitan construir, escribir, decir o resolver. Pero también te da ventajas en la vida.

Amé la defensa que hizo Fátima en Tailandia cuando un directivo de Miss Grand Internacional le llamó “tonta” por no seguir sus indicaciones para publicar la promoción del país sede del concurso.

Ella se levantó y, muy educada, dijo que no era forma de tratarla; que el directivo no tenía por qué maltratarla y que ninguna corona valía más que la dignidad. Detrás de ella salieron otras concursantes que también fueron testigos del maltrato. Aplausos para ella.

En un concurso de belleza me encantó que una mexicana me represente no sólo por bella, sino por ser una mujer capaz de defenderse del maltrato y alzar la voz sin estridencias.

Después del escándalo, el directivo terminó ofreciendo una disculpa y hasta lloró, argumentando que estaba bajo mucha presión.

Los organizadores tuvieron que emitir un comunicado para calmar las aguas y garantizar a todas las representantes que no volverían a vivir un momento incómodo en el que se las señalara como “tontas”.

Lo ocurrido en Miss Grand Internacional no es banal. Desde hace algunos años, estos concursos se han tomado mucho más en serio la opinión de las mujeres, sus profesiones y han elevado el nivel de conversación en las preguntas y respuestas, dejando atrás el simple “quiero la paz del mundo”.

Que Fátima se haya hecho viral ha servido para visibilizar que las mujeres ya no están dispuestas a dejar pasar ningún maltrato.

Lo viral del tema despertó conversaciones que van de lo ridículo a lo profundo.

Mensajes que leí de hombres:

“Aplausos, eres una guerrera…”

“Qué felicidad ver a mujeres defenderse así.”

“Esas mujeres son las que necesita este país.”

“Además de bella, inteligente.”

Mensajes que leí de mujeres:

“Ojalá esto sirva para ver a otras mujeres.”

“Muy bien la defensa de una mujer valiente.”

“¿Sólo porque le dijeron tonta? Uy, se oyen cosas peores.”

Es interesante cómo muchos hombres admiraban la valentía de Fátima. ¿Acaso así tratan a las mujeres que los rodean? ¿También las ven como valientes o terminan diciendo que son viejas tóxicas, quejosas o locas?

Y es interesante cómo las mujeres hemos normalizado el maltrato, tanto que algunas la criticaron por quejarse de que la llamaron “tonta”.

Y me surgen varias dudas:

¿Sólo a las bellas que reclaman en público se les respeta el enojo?

¿Cuántas veces hay que reclamar en la vida para que no te consideren loca?

¿Cómo aplaudir a Fátima si, al mismo tiempo, no respetamos a las mujeres que tenemos al lado?

Lo de Fátima en Tailandia nos abre la conversación, pero sobre todo nos da la oportunidad de revalidar nuestros comportamientos machistas, ya sean de hombres o de mujeres.

Felicidades, Fátima, pero sobre todo felicidades a todas las que, a diario y en el anonimato, defienden lo justo y rompen círculos de maltrato.

✍🏻
@AreliPaz

Las opiniones expresadas son responsabilidad de sus autoras y son absolutamente independientes a la postura y línea editorial de Opinión 51.


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