Por Aribel Contreras*

El pasado 25 de abril mientras el elenco de "El Diablo Viste a la Moda 2" se encontraba en plena promoción de la película, el presidente Donald Trump (junto con su esposa y miembros de su gabinete) fue evacuado de la cena de gala de corresponsales de la Casa Blanca en el Hotel Washington Hilton debido a un tiroteo. Ambos sucesos han sido cubiertos por medios -de manera separada- mencionando la seguridad del presidente y de las estrellas de la película en el contexto de la tensión política que prevalece en el país.

Mientras la historia de la película aborda la caída de las ventas de las revistas impresas, con Miranda Priestly (Meryl Streep) resistiendo una nueva amenaza que es su primera asistente Emily, quien se ha convertido en su gran rival por enfrentar de mejor manera los desafíos de la moda en la era digital, y la presencia de la periodista de moda mucho más consolidada Andy Sachs (Anne Hathaway); el ejecutivo de Estados Unidos vive los niveles de aprobación más bajos de su segundo mandato derivado a temas de la agenda doméstica y de política exterior. Por un lado, las salas de cine se preparan para el gran estreno en esta semana con palomitas, refrescos, lleno total y venta de merch oficial. Por otro lado, el Servicio Secreto tuvo una gran movilización ante el tercer atentado contra el presidente de Estados Unidos y los casi 200 corresponsables cubrieron la noticia en tiempo real sin guión. Se ha abierto una investigación sobre el detenido pero seguramente será una semana cuyos reflectores estarán en lo ocurrido y ya no en los errores del mandatario. Esta historia es real, no es sacada de ningún libro ni de ninguna pantalla de cine.

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