Císcalo, císcalo, diablo panzón: Venezuela se cebó.
El autoritarismo no entra a patadas; entra con aplausos. Y cuando ambos se dan la mano, el pueblo paga la cuenta.
Mujeres al frente del debate, abriendo caminos hacia un diálogo más inclusivo y equitativo. Aquí, la diversidad de pensamiento y la representación equitativa en los distintos sectores, no son meros ideales; son el corazón de nuestra comunidad.