Por Bárbara Anderson
Todo el relajo de la SEP dejó otra verdad a la vista: las vacaciones escolares no son un descanso universal y existe el fenómeno tobogán de verano que calcula todo lo que pierden de conocimiento las infancias en seis semanas sin clases.
El gran periodista Roberto Morán lo dijo en su columna hace unos días: las vacaciones de verano son un tobogán de verano, porque muchos niños se van hacia abajo por la resbaladilla y pierden puntos en lectura y en matemáticas después de las vacaciones. Esto lo miden y lo tratan de revertir en Estados Unidos, al menos, donde los maestros tienen que dedicar las primeras semanas del ciclo a recuperar terreno.
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